jueves, 13 de febrero de 2014

YA LLEGAMOS A LOS TRES CUARTOS.


Carlos Tony Sánchez
Siguiendo en la línea del Carnaval cruceño, (pues preocupado estoy: vivo, trabajo aquí y mi familia es "todinga" cruceña, solo yo soy – lo dije más de una vez – un viejo caimán beniano) me sorprende que alguna gente se ofenda seriamente por lo que el suscrito escribe acerca de la sacramentada "fiesta grande de los cruceños". No debiera ser así, pues este ciudadano solo toma en cuenta los hechos, por una parte y por otra, no cree que exista una mayoría de cruceños que comparta tal cosa. Quizás antaño, cuando el aire oriental era más noble y puro y, las medias puertas de los hogares de nuestros abuelos no tenían aldaba.
Me explico: Hoy no comparten esta fiesta, cerca del 30% de la población citadina, constituido por grupos cristianos (católicos devotos, evangélicos y adventistas), otro tanto por ciento de personas que se arrepienten hasta el polvo de haberse endeudado el carnaval pasado; otro tanto por ciento de dolientes, por parientes y amigos fallecidos (por homicidios, accidentes de tránsito, etc.) en estas parafernalias; otro tanto por ciento de mujeres golpeadas, violadas o embarazadas, por causa de la ingesta indiscriminada de alcohol y otro tanto por ciento de adolescentes – también arrepentidos – y que no pueden dar marcha atrás, de su primera experiencia sexual irreflexiva, de su bautizo en la bebendurria o las drogas.
Y cuantos más por ciento, serán luego, los asesinados en el sacro vientre materno, por las decisiones inmisericordes de sus progenitores y las manos de un descuartizador de guante y mandil blanco.
Hay asimismo algunos – por ciento - que fruncen el ceño, preguntándose acerca de esas señoritas, de hermosos trajes y lindas figuras en un desfile multicolor,  y que cojean encima de un camión – por horas -, poniendo la palma de su mano sobre sus labios sonrientes y despegando esa misma palma, en 45 grados, hacia Dios sabe qué o quién , –por horas-. No le hallan el sentido a esta praxis en Bolivia, pues solo habían visto ese gesto mecánico en los muñecos chinos, de esos que – dizque - atraen la suerte.
Y finalmente, un tanto por ciento – también – quienes piensan (por razones intelectuales u otras) que las precas, corsos, las pintarrajeadas, la bebendurria y demás, son solo una expresión sui generis del homo sapiens, por tanto per quae fit homo erecta.
Considerando la percepción porcentual de lo anotado, no sería nada superfluo, destinar un momento a la reflexión respecto a que quizá sea el tiempo de escoger otra fecha, para hacer fiesta grande, fiesta que no cause dolor ni tragedia a los cruceños. O devolverle la fiesta a nuestro pasado, tan apacible como pletórico de una serena como amigable alegría.
Con todo, me parece que ya llegamos a los ¾ requeridos, para dejar de nombrar "fiesta grande de los cruceños" al carnaval dantesco de hoy.