martes, 3 de junio de 2014

CRISIS EN LA POLÍTICA


Paúl Antonio Coca Suárez Arana
Los diversos partidos políticos están preparándose para las Elecciones del 12 de octubre, en donde tienen como principal rival al gobernista MAS, el cual es serio candidato a la reelección. Sin embargo, hay que analizar algunos puntos que denotan que la política de Bolivia se encuentra en una profunda crisis, en lo que a liderazgos de los diferentes bandos se refiere.
 
Hay que preguntarse, inicialmente, si los partidos van a presentarse con sus mejores elementos, o va a primar la vieja y arcaica forma de hacer política de vender las candidaturas (o colocar precios en ellas, principalmente en las "franjas de seguridad"), para postular a cualquier persona que luego, en el Parlamento, cambiará de postura y terminará en el bando contrario, tal como suele suceder. Estos casos muestran que la ideología o el Programa de Gobierno no importan, sino el tema monetario, y el precio de tener unos políticos sin ética, lo paga el pueblo cuando los elige.
 
Cabe indicar que muchos de los actuales candidatos, son los mismos que vienen haciendo política desde fines del siglo pasado. ¿Acaso no se tiene nuevos líderes políticos? Claro que sí existen, y están por todas partes, y son referentes en sus diversos ámbitos pero no incursionan en política por no tener los recursos económicos necesarios para erogarlos en una campaña electoral, ya que se debe trabajar para satisfacer las necesidades básicas, tienen familias que alimentar y no pueden darse el lujo de llevar el alimento a la casa para perseguir un sueño. Es triste que algunos no incursionan en política por apatía, y el resto no lo hace por no tener dinero. Los que sin recursos económicos luchan por estar en la política son, en su gran mayoría, usados para rellenar listas (en el mejor de los casos) o, en la generalidad de las situaciones, para repartir volantes, colar afiches en postes, pintar paredes o hacer "bulto" cuando son los actos políticos. Terminada la elección, sea cual fuese el resultado, son abandonados ya que el partido no los necesita, lo cual es común en la forma de hacer política en el país.
 
El caudillismo sigue siendo la base de las candidaturas, y no hay renovación partidaria y si la hubiere, se hace a medias, en donde las nuevas generaciones no acceden a los reales sitiales de toma de decisiones. Y la sociedad se queja luego de la ausencia de nuevos liderazgos y, en realidad, sucede porque no interviene en ella, ya que no entiende que la política no es propiedad exclusiva de los políticos, y que el trabajo a hacer no es únicamente en los años electorales, sino también en los no electorales.
 
Es así que tenemos partidos escasamente estructurados, que presentan listas incompletas de candidatos, con candidatos que en los Foros dejan mucho que desear, que la principal apuesta es dar críticas al rival sin siquiera proponer, y ello tiene un caldo de cultivo: un electorado que es políticamente inmaduro e inculto, donde una gorra gana más votos que una propuesta.
 

Por cierto, a quien le haga el saco…