miércoles, 4 de junio de 2014

EL EXTRAÑO Y PERVERSO CASO EL BIOMETRICO ELECTORAL


Jaime Chumacero López
jchumacer@yahoo.com

Todos los ciudadanos del mundo requerimos de identidad, y esta identidad, se plasma en un documento que atestigua, nuestra nacionalidad, sexo y edad, generándonos un código tal vez único a nivel mundial, dicho documento refiere en el nivel nacional a la cédula de identidad y a nivel internacional al pasaporte.

Se han dado pasos importantes a nivel de políticas de estado, para que absolutamente todos los ciudadanos bolivianos contemos con nuestra cédula de identidad, valioso documento, el mismo que nos permite realizar todo tipo de transacciones tanto laborales, comerciales, así como de ejercicio ciudadano.

No obstante este importante documento de identidad y carta de ciudadanía, nosotros absolutamente todos los ciudadanos bolivianos somos víctimas de un asedio de militantes políticos y partidos políticos, que se han atribuido la tarea de menospreciarnos, y menospreciar nuestra identidad ciudad y hasta cierto grado discriminarnos, debido al celo generado por la corrupción politiquera, de unos partidos y partidarios, unos contra los otros, haciendo que nosotros los ciudadanos, seamos ingratamente merecedores de ser tipificados como delincuentes, y como tal somos tratados, incluso más oprobiosamente que el propio delincuente.

Nos toman huellas digitales de absolutamente todos nuestros dedos, nos sacan fotografía digitalizada, nos fotocopian nuestra cédula de identidad, todo esto en un largo proceso que dura más de 15 minutos, si la suerte nos acompaña, porque si no entramos en una larga espera de inoperancia dactilográfica y de comportamiento, de quien opera la tecnología esos aparatitos dizque biométricos.

A ojos vistos de todos los politiqueros, todos los ciudadanos bolivianos somos susceptibles de ser delincuentes, y a esta inmensa masa de cerca de 6 millones doscientos mil habitantes mayores de 18 años, nos tienen secuestrados unos pocos miles de militantes partidarios activos y toda la parafernalia institucional, generada a partir de esta conculcación de derechos humanos y ciudadanos, obligándonos a realizar una doble inscripción, supuestamente que garantiza el no dolo, de la doble inscripción y en consecuencia la no doble votación.

Sin embargo es absolutamente seguro, que dicho sistema bioparametrizado, es un bleff mayúsculo, dado que el proceso de inscripción, cuando uno cambia de domicilio, no recupera de manera automática los datos anteriores y sobre las mismas, tan solo cambiar la nueva dirección y recinto electoral, nada de eso, sino que otra vez te sacan las huellas digitales, como si estos cambiaran también (¿tus huellas cambian?); demostrándose en evidencia que este sistemita carece de objetividad, eficiencia y propósito con el fin establecido.

Demostrándose, por lo tanto, que tan solo se trata de una parafernalia gestada por la politiquería corrupta, que asume que al igual que ellos (los politiqueros), nosotros los ciudadanos somos delinquidores y corruptos.

Hasta cuando soportaremos este abuso, cuando diremos basta a esta especie de norma absurda generada, por la prepotencia gubernamental y la partidocracia, el problema básicamente se encuentra en las instituciones, estas deben de dejar dejen de ser administradas de manera corrupta, y se conviertan en eficientes, administradores de nuestros datos ciudadanos, solo así volveremos a recuperar nuestra verdadera esencia ciudadana.