domingo, 1 de junio de 2014

ENTRE LA CUMBIA PRESIDENCIAL Y LA POLITICA ESPECTACULO


Jorge Marquez Meruvia

Algo que ha dado mucho de que hablar estos días en el oriente boliviano fue la composición de una cumbia – la cual por cierto es muy pegajosa – para el presidente Evo Morales por el conocido compositor cruceño Aldo Peña. Emocionantes griteríos a los cuales nos gusta llamarlos debates, esos que dan en horario estelar tocaron el tema. Conozco muy poco de la producción musical de Aldo Peña y lo que pude escuchar realmente es desastroso – siendo maliciosos podemos utilizar la conocida frase de Les Luthiers que dice: "más que cantautor es un autocantor" – sin embargo creo que con suerte tres composiciones suyas son relativamente buenas y son: Patria querida, la cual es una cueca y aunque no es Roncal es pasable ya que el intento valió la pena; Camba soy así (del cual es interprete) y la cumbia para el presidente Morales.

Como bolivianos nos encanta la tragedia y nos gusta hacer escándalo de lo que nos rodea y la cumbia para el presidente no solamente genero molestia de algunos sectores de la sociedad cruceña sino que también despertó sus pasiones políticas tildando al compositor de vendido, o como lo llaman cariñosamente "el volcao". Muchos se rasgaron las vestiduras, pero, cuando uno comienza a escuchar la vasta (o nefasta) producción del Sr. Peña descubre que lo que hizo era previsible, un claro ejemplo es que compuso canciones para Blooming y Oriente Petrolero, acción que podemos traducirla como componer para el agua y el aceite. Teniendo ese precedente es fácil saber porque tenemos éxitos como: Autonomía para Cambiar y la Cumbia para el presidente.

El escándalo mediático hizo que Aldo Peña salté a la palestra y dijo: "Yo soy un profesional. La canción me la pidieron. No soy un tránsfuga o un vendido. Evo ganará y todo el mundo lo sabe. Si otro candidato me pide un trabajo, lo voy hacer. Traicionar mi cruceñismo por una canción a Evo, no lo voy hacer nunca. También me pidieron una canción para la cumbre y no sé si me lo aprobarán. Hice varias canciones para políticos".  Y tiene toda la razón, o probablemente algún ingenuo por ahí piense que los artistas se alimentan de los aplausos de su público pues entérense que lamentablemente no es así. Lastimosamente Aldo Peña es víctima del extremismo político.

Recordemos en palabras de Bobbio su opinión sobre los extremismos: "En una sociedad democrática, pluralista, donde existen varios grupos en libre competición, con reglas de juego que deben ser respetadas, mi convicción es que tienen mayor posibilidad de éxito los moderados […] Guste o no nos guste, las democracias suelen favorecer a los moderados y castigan a los extremistas"

Hace mucho que desconocemos las reglas claras del juego, vivimos en una incertidumbre creada que viene siendo alimentada tanto por oficialismo y oposición. Estamos creando enfrentamiento que no vale la pena que exista. Es que acaso nos cuesta tanto darnos cuenta que el actual gobierno sabe mejor que la oposición que llegar al poder es como tocar una guitarra: se agarra con la izquierda y se toca con la derecha. Cuándo vamos a dejar de lado esa mala costumbre de no escuchar al otro y pensar que tenemos la razón. Cuándo seremos capaces de simplemente escuchar y darnos cuenta de que el otro, ese ser que parece vil y malvado a nuestros ojos también es boliviano y cuándo vamos a darnos cuenta de que cambiar el país depende de todos y no simplemente de unos cuantos que dicen traernos las libertades perdidas o las cargas revolucionarias.

Hasta cuándo vamos a tener esa venda en los ojos y no admitir que los problemas institucionales y sociales del país se originan un 9 de febrero de 1825 y se firma su suerte el sexto día de agosto. Ya que los problemas de Bolivia no nacieron ayer, ni en 2003, ni en 1994, ni en 1952 o 1879. Será qué algún día pararemos de hacer escándalo por canciones y realmente empezaremos a trabajar para cambiar el país, o es que nos gusta el ruido mediático de la política espectáculo.