sábado, 7 de junio de 2014

VIVIR BIEN O VIVIR MEJOR


Oscar Ortiz Antelo

El Gobierno del Movimiento Al Socialismo ha planteado el 'vivir bien' como la base de un nuevo paradigma para el orden social, definiéndolo como el estado en el que el hombre vive en armonía con la naturaleza, vuelve a ser lo que fuimos (antes de la Colonia), en contraposición al 'vivir mejor', que se lo presenta como el sometimiento del hombre al consumismo capitalista, egoísta e individualista, que solo piensa en el lucro. En mi opinión, esto representa una falacia que no reconoce la realidad, la gente en Bolivia necesita vivir mejor para vivir bien.

En toda sociedad humana, la aspiración a mejorar, a vivir mejor, es el motor de la movilidad social, del desarrollo individual y colectivo, del progreso de las sociedades. Con muy contadas excepciones, como la vida en común de carácter religioso, el ser humano se impulsa y motiva por la esperanza de un futuro mejor, por el desafío que tiene todo padre de familia de dejar a sus hijos mejores condiciones de vida que las que se recibió, por el ansia de superación, no solo a los demás, sino a sí mismo.

De otra forma, qué sentido tendría una vida estática y conformista, casi contemplativa de lo que pasa alrededor sin inmutarse por cambiar las cosas, las circunstancias y las condiciones en las que el hombre vive e interactúa con la naturaleza. No existiría la ciencia, la tecnología ni la cultura, todos aquellos avances que han hecho del mundo actual y de la sociedad moderna el momento de la historia en el cual la pobreza ha disminuido como nunca.

Naciones como China, Brasil o la India han incorporado cientos de millones de personas a la clase media y alcanzado niveles de desarrollo sin precedentes, cambiando no solo las condiciones de vida de sus habitantes, sino las de muchos otros países que, como Bolivia, han crecido en los últimos años gracias a los ingresos extraordinarios que han generado para nosotros la demanda de estas economías emergentes.

Porque, además, en sociedades pobres como las nuestras, el acceso de la vivienda, los servicios públicos en los barrios populares y en la zona rural, la cobertura de salud, la calidad del sistema de educación y las oportunidades de empleo con calidad necesitan ser mejoradas –y sustancialmente– si pretendemos superar la pobreza. La aspiración a mejores condiciones de vida es el anhelo común alrededor del cual ciudadanos y gobernantes se encuentran para impulsar el desarrollo económico y social.

Vivir mejor no es egoísmo, sino la aspiración normal de toda persona y el principal fundamento del orden social para el bienestar y la prosperidad