Mario R. Duran Chuquimia
mrduranch@yahoo.es
En Agosto de 2011, Bolivia inicio un gigantesco salto cualitativo en tecnología, ya que la ley 164 de Telecomunicaciones y TICs dejo establecido que el acceso a internet es un derecho humano básico y que el Estado boliviano deberá promover y priorizar la utilización del software libre en instancias gubernamentales. En el caso del internet, se espera que para el 2015 mediante políticas públicas, inversiones privadas y estatales, el 95% de la población boliviana acceda a internet de buenas velocidades de conexión a internet, sin límite de consumo y a costos accesibles. En relación al software libre, se espera que una instancia estatal con apoyo de las comunidades de software libre locales y empresas, diseñe los planes, plazos e inversiones para la migración hacia plataformas del software libre; la creación, el desarrollo e incluso la adaptación del software libre para utilidad pública en el estado plurinacional de Bolivia, así como el desarrollo de contenidos educativos para el Plan Nacional de dotación de laptops y otros. En síntesis, la ley 164 de Telecomunicaciones y TICs, por lo menos en el espíritu de la palabra escrita, marca un horizonte promisorio para Bolivia en temas tecnológicos.
Sin embargo, el gobierno boliviano en un inexplicable sinsentido no aplica y por lo tanto falta el respeto a las propias leyes del Estado Plurinacional de Bolivia, cito el caso del software libre, mencionando que la elaboración del reglamento específico de la ley 164 ya tiene un retraso de doce meses posteriores a su aprobación, pese a que la norma establecía el plazo de 120 días para la elaboración de los reglamentos de la ley, así también las autoridades del ramo, como el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda mediante el Viceministerio de Telecomunicaciones mantiene un inexplicable hermetismo sobre las "nuevas versiones" de los proyectos de reglamentos de la ley 164 (1) lo que provoca la sospecha sobre algún tipo de negociación del espíritu de la ley 164 con las trasnacionales del software privativo, software privativo cuya utilización está legislada por las leyes de Estados de Unidos de América (USA).
Otra forma mediante la cual algunas dependencias del gobierno boliviano incumplen la ley 164 es que en las licitaciones públicas de provisión de productos de software se mantiene un sesgo orientado a la utilización del software privativo, este hecho reproduce las formas de dependencia tecnológica cuestionables del periodo neoliberal, así también la utilización de software privativo implica serias cuestionamientos sobre la soberanía y la seguridad nacional en áreas sensibles como la elaboración de proyecciones económicas, administración de empresas estratégicas y gestión de bases de datos personales y otros, considerando que la utilización de software privativo se encuentra bajo el arbitrio de leyes extranjeras y las consiguientes fallas de seguridad propias del software privativo.
Al respecto, es necesaria una campaña ciudadana para exigir el respeto y el cumplimiento de la ley 164 de Telecomunicaciones y TICs, solicitar a las autoridades del sector que cumplan con sus tareas sin beneficiar a empresas trasnacionales, el desarrollo de campañas masivas de capacitación para el uso de software libre considerando el éxito de la utilización del navegador Firefox preferido por la mayoría de los bolivianos (2), la distribución gubernamental de laptops con software libre Ubuntu y la próxima adopción de las norma japonés-brasileño de transmisión de televisión digital terrestre (3) que utiliza la plataforma de software libre Ginga, teniendo presente que las leyes solo sirven si los colectivos sociales exigen su cumplimiento.
Notas:
(1) La versión hecha pública por el Viceministerio de Telecomunicaciones en Enero de 2011 se encuentra en este enlace http://goo.gl/CU92U , por versiones de prensa se supone que los "nuevos" proyectos de reglamento se encuentran en análisis en la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE).
(2) Firefox se convierte en el navegador más usado en Bolivia. Los Tiempos. 7-08-2012. Ver http://goo.gl/HuiGF
(3) Bolivia también adoptará la norma japonesa de TV digital http://goo.gl/Nk6Ru
lunes, 3 de septiembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
LA VERDAD VERDADERA
Zulema Alanes Bravo
zalanes@hotmail.com
— ¿Yo? ¡Yo estoy del lado de mi verdad!
Desde los medios de comunicación oficialistas han circulado columnas que destacaron la experiencia ecuatoriana como "ejemplo paradigmático de cómo el poder mediático de la prensa tergiversa hechos, declaraciones, y todo con el fin de devaluar a sus oponentes, y más aún si éstos lideran procesos políticos. Por esta asquerosa corrupción de la verdad, Correa en un juicio logró condenas para los periodistas inmorales" (Cambio, 27 de agosto 2012).
El empeño por retrotraer esa experiencia —el presidente Rafael Correa ganó el juicio por injurias que presentó contra directivos y un editorialista del diario El Universo— puede ser entendido como una crónica de una sentencia anunciada y se podría transcribir como el fallo que se espera de la Justicia boliviana para los medios de comunicación que en nuestro país han sido puestos en el banquillo de los acusados.
En una reciente visita al país, Esperanza Martínez, una activista ecuatoriana, decía que acercarse a Bolivia era como mirar en un espejo al Ecuador. Es que "estamos viviendo presiones bien parecidas, desde los movimientos sociales le apostamos a procesos de cambio que no llegaron, sino que nos están costando presión, descalificación, persecución. Hay procesos de criminalización muy duros" y todo hace ver que las columnas de los medios que el Gobierno controla lo confirman.
Lo anterior es pura especulación, pero lo cierto es que sobre el caso de Ecuador se dice una verdad a medias, y a veces para mentir no es necesario decir mentiras, sino ocultar una parte de la verdad. Es cierto que el mandatario Correa enjuició a un medio de comunicación y que logró que la Justicia lo sancione por supuestas difamaciones, pero también es cierto que, luego de la sentencia contra el diario El Universo, la jueza Mónica Encalada denunció que fue el abogado del Jefe de Estado quien redactó el fallo, lo que dejó entrever que el Gobierno controla el Poder Judicial de ese país. La jueza no se retractó, pidió asilo para protegerse de la furia del poder.
También es cierto que el juicio del Presidente ecuatoriano ha sido interpretado como mecanismo de represalia contra los periodistas, en un régimen que desde 2007 ya enjuició a unos 20 comunicadores y que, al amparo de un fallo favorable de la Justicia, usa los medios del Gobierno para de-sacreditar a la prensa y manda cartas notariales a las redacciones a título de defender la libertad de expresión.
Todo hace ver que las certezas parecieran estar en retirada y que Nietzsche tenía razón cuando lanzó una de sus ocurrencias: "No hay certezas, sólo interpretaciones".
Y desde mi modesta interpretación, el juicio a los medios de comunicación en Bolivia constituye un exabrupto, de la misma dimensión que el exabrupto que le dio origen: las afirmaciones del presidente Evo Morales en un infortunado discurso en el que quiso explicar las razones del hambre y la pobreza.
No es la primera vez que los medios de comunicación reproducen exabruptos, pero es la primera vez que se entabla un juicio al margen de la Ley de Imprenta. No es la primera vez que los medios y los periodistas son señalados como responsables del contenido de improvisadas declaraciones oficiales, y ya es trillada la frase "me han tergiversado" y nunca —que yo conozca— alguien ha publicado una ratificación de declaraciones o afirmaciones que hubieran sido desmentidas por los hechos o hubieran provocado la protesta ciudadana.
En Bolivia, como en el resto del mundo, se libra batallas cruciales por el control del acceso a la información, de los medios de comunicación y de la tecnología de redes. Durante las dos últimas marchas indígenas, una ocurrente autoridad sugirió que se impongan restricciones a la libre circulación de ideas a través de la internet y, recientemente, en el proceso de la posconsulta en el TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), se han cortado las redes de telefonía móvil y se han decomisado radios comunitarias, que fueron potenciadas al calor de los primeros impulsos del denominado proceso de cambio.
No es casualidad que el poder se querelle contra los medios, pues-to que desde su labor informativa —queriéndolo o no— han contribuido en el empoderamiento de causas que el proceso de cambio ha abandonado. Sin los medios de comunicación, Chaparina hubiera tenido otras derivaciones y la posconsulta en el TIPNIS tendría otro decurso. Sin los medios de comunicación, posiblemente Santos Ramírez no estaría donde está y la corrupción seguiría campeante.
El poder se desgarra las vestiduras por un titular que dizque tergiversa la intención de las afirmaciones de su líder, pero se regodea con el ajusticiamiento mediático de líderes indígenas, a quienes los voceros oficiales sancionan —sin el beneficio del derecho a la defensa o la presunción de inocencia— como corruptos y delincuentes. Los titulares que afirman la criminalización como pedagogía del orden no incomodan, afirman la prepotencia.
Y el poder controla la información y la opinión de los medios gubernamentales, y despliega millonarias campañas mediáticas —que por lo que se conoce ya han superado la friolera de los 8 millones de dólares— para incidir en la opinión de las audiencias de los medios que repudia.
No hay nada oculto bajo el sol, diríamos, y todo lo anotado hasta aquí es parte de una dinámica que, sin embargo, no consigue acabar con las voces de protesta de quienes reclaman por sus derechos y con las críticas de aquéllos que no comparten la forma cómo se gobierna.
Ésa es mi verdad, una que me recuerda que en otros tiempos desafiamos al autoritarismo que aspiraba a controlar a los medios y a los periodistas a base de represión y amenazas, con la incautación de medios de comunicación —entonces en manos de sindicatos obreros— y con el envío al exilio a quienes cometían el delito de ser periodista. Felizmente, la realidad ha derrotado esas maquinaciones.
Y ésta mi verdad, una verdad no se pone del lado de los propietarios de los medios de comunicación, sino de quienes elegimos el desafío de ser periodistas.
zalanes@hotmail.com
— ¿Yo? ¡Yo estoy del lado de mi verdad!
Desde los medios de comunicación oficialistas han circulado columnas que destacaron la experiencia ecuatoriana como "ejemplo paradigmático de cómo el poder mediático de la prensa tergiversa hechos, declaraciones, y todo con el fin de devaluar a sus oponentes, y más aún si éstos lideran procesos políticos. Por esta asquerosa corrupción de la verdad, Correa en un juicio logró condenas para los periodistas inmorales" (Cambio, 27 de agosto 2012).
El empeño por retrotraer esa experiencia —el presidente Rafael Correa ganó el juicio por injurias que presentó contra directivos y un editorialista del diario El Universo— puede ser entendido como una crónica de una sentencia anunciada y se podría transcribir como el fallo que se espera de la Justicia boliviana para los medios de comunicación que en nuestro país han sido puestos en el banquillo de los acusados.
En una reciente visita al país, Esperanza Martínez, una activista ecuatoriana, decía que acercarse a Bolivia era como mirar en un espejo al Ecuador. Es que "estamos viviendo presiones bien parecidas, desde los movimientos sociales le apostamos a procesos de cambio que no llegaron, sino que nos están costando presión, descalificación, persecución. Hay procesos de criminalización muy duros" y todo hace ver que las columnas de los medios que el Gobierno controla lo confirman.
Lo anterior es pura especulación, pero lo cierto es que sobre el caso de Ecuador se dice una verdad a medias, y a veces para mentir no es necesario decir mentiras, sino ocultar una parte de la verdad. Es cierto que el mandatario Correa enjuició a un medio de comunicación y que logró que la Justicia lo sancione por supuestas difamaciones, pero también es cierto que, luego de la sentencia contra el diario El Universo, la jueza Mónica Encalada denunció que fue el abogado del Jefe de Estado quien redactó el fallo, lo que dejó entrever que el Gobierno controla el Poder Judicial de ese país. La jueza no se retractó, pidió asilo para protegerse de la furia del poder.
También es cierto que el juicio del Presidente ecuatoriano ha sido interpretado como mecanismo de represalia contra los periodistas, en un régimen que desde 2007 ya enjuició a unos 20 comunicadores y que, al amparo de un fallo favorable de la Justicia, usa los medios del Gobierno para de-sacreditar a la prensa y manda cartas notariales a las redacciones a título de defender la libertad de expresión.
Todo hace ver que las certezas parecieran estar en retirada y que Nietzsche tenía razón cuando lanzó una de sus ocurrencias: "No hay certezas, sólo interpretaciones".
Y desde mi modesta interpretación, el juicio a los medios de comunicación en Bolivia constituye un exabrupto, de la misma dimensión que el exabrupto que le dio origen: las afirmaciones del presidente Evo Morales en un infortunado discurso en el que quiso explicar las razones del hambre y la pobreza.
No es la primera vez que los medios de comunicación reproducen exabruptos, pero es la primera vez que se entabla un juicio al margen de la Ley de Imprenta. No es la primera vez que los medios y los periodistas son señalados como responsables del contenido de improvisadas declaraciones oficiales, y ya es trillada la frase "me han tergiversado" y nunca —que yo conozca— alguien ha publicado una ratificación de declaraciones o afirmaciones que hubieran sido desmentidas por los hechos o hubieran provocado la protesta ciudadana.
En Bolivia, como en el resto del mundo, se libra batallas cruciales por el control del acceso a la información, de los medios de comunicación y de la tecnología de redes. Durante las dos últimas marchas indígenas, una ocurrente autoridad sugirió que se impongan restricciones a la libre circulación de ideas a través de la internet y, recientemente, en el proceso de la posconsulta en el TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), se han cortado las redes de telefonía móvil y se han decomisado radios comunitarias, que fueron potenciadas al calor de los primeros impulsos del denominado proceso de cambio.
No es casualidad que el poder se querelle contra los medios, pues-to que desde su labor informativa —queriéndolo o no— han contribuido en el empoderamiento de causas que el proceso de cambio ha abandonado. Sin los medios de comunicación, Chaparina hubiera tenido otras derivaciones y la posconsulta en el TIPNIS tendría otro decurso. Sin los medios de comunicación, posiblemente Santos Ramírez no estaría donde está y la corrupción seguiría campeante.
El poder se desgarra las vestiduras por un titular que dizque tergiversa la intención de las afirmaciones de su líder, pero se regodea con el ajusticiamiento mediático de líderes indígenas, a quienes los voceros oficiales sancionan —sin el beneficio del derecho a la defensa o la presunción de inocencia— como corruptos y delincuentes. Los titulares que afirman la criminalización como pedagogía del orden no incomodan, afirman la prepotencia.
Y el poder controla la información y la opinión de los medios gubernamentales, y despliega millonarias campañas mediáticas —que por lo que se conoce ya han superado la friolera de los 8 millones de dólares— para incidir en la opinión de las audiencias de los medios que repudia.
No hay nada oculto bajo el sol, diríamos, y todo lo anotado hasta aquí es parte de una dinámica que, sin embargo, no consigue acabar con las voces de protesta de quienes reclaman por sus derechos y con las críticas de aquéllos que no comparten la forma cómo se gobierna.
Ésa es mi verdad, una que me recuerda que en otros tiempos desafiamos al autoritarismo que aspiraba a controlar a los medios y a los periodistas a base de represión y amenazas, con la incautación de medios de comunicación —entonces en manos de sindicatos obreros— y con el envío al exilio a quienes cometían el delito de ser periodista. Felizmente, la realidad ha derrotado esas maquinaciones.
Y ésta mi verdad, una verdad no se pone del lado de los propietarios de los medios de comunicación, sino de quienes elegimos el desafío de ser periodistas.
IMPUESTO AL DOLAR, SALUD POR EL EXCEDENTE
Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com
Con el reciente anuncio del impuesto al dólar, sumado al aumento de su encaje legal (en sí para depósitos en moneda extranjera en general) y a la restricción de sus operaciones en los cajeros automáticos, los plurinacionales están desesperados por tratar de cerrar el deficitario sistema económico nacional en torno al boliviano. Creyendo que así, ya solo será necesario "imprimir billetitos bolivianos sin más", y confiando en que ya no habrá divisa de comparación, como es el dólar a nivel mundial.
Sin embargo, respecto a una serie de operaciones, los plurinacionales no se dan cuenta, por su profunda ignorancia, que en ninguna parte del mundo los acreedores extranjeros, tanto del Estado como de los privados, aceptarán pagos en bolivianos, porque sencillamente no es una divisa de mercado internacional, ni siquiera una competitiva a nivel regional.
Con el impuesto gravado sobre la compra-venta de la divisa dólar, según cálculos del jadeante Gobierno, si bien no resolverán su crítico déficit público (cercano a la cifra de sus falseadas Reservas Internacionales por cierto), le sacarán provecho al manifiesto excedente de circulante. Razón por la cual -también- afirman que la banca genera un aproximado de 575 millones de bolivianos en ganancias por este tipo de operaciones.
El Gobierno gravará este tipo de operación no con el fin de competirle a la banca, sino con el utilitario y oportunista fin de sumársele (como parte de la cadena de la compra-venta de divisas) en la obtención del millonario rédito, cuando por su responsabilidad como Administración Pública debería regular la riesgosa generación del excedente de circulante.
Ahora bien, el Gobierno no parece tener la intención de retirar dicho excedente del público, más bien pretende aprovechar y mantenerlo. Excedente de circulante (en dólar) que no siempre proviene de actividades lícitas y formales, y que sin lugar a dudas también incide en la descontrolada inflación agudizada (como efecto de la percepción y expectativa del mercado y del público) desde la fracasada imposición del Decreto 748 ("gasolinazo").
Al parecer las intenciones político-económicas de la Aministración Plurinacional estarían girando en torno a un nuevo factor de incidencia económica, el ilícito y la informalidad, ya que gravará la transacción sin importar el origen del excedente de circulante (en dólar).
Finalmente, como el impuesto es general tanto para quienes transaccionarán con dólares cuyo rigen es lícito como quienes los obtienen de forma ilícita, el que se afirme que dicho impuesto "no afectará al usuario" (considerando a los usuarios lícitos) carece de fundamento, ya que el papel moneda no tiene valor si no es intercambiado por el humano o sujeto denominado usuario. Por ende es a él a quien, como usuario, le van a -directa e indudablemente- afectar.
franzrbarrios@yahoo.com
Con el reciente anuncio del impuesto al dólar, sumado al aumento de su encaje legal (en sí para depósitos en moneda extranjera en general) y a la restricción de sus operaciones en los cajeros automáticos, los plurinacionales están desesperados por tratar de cerrar el deficitario sistema económico nacional en torno al boliviano. Creyendo que así, ya solo será necesario "imprimir billetitos bolivianos sin más", y confiando en que ya no habrá divisa de comparación, como es el dólar a nivel mundial.
Sin embargo, respecto a una serie de operaciones, los plurinacionales no se dan cuenta, por su profunda ignorancia, que en ninguna parte del mundo los acreedores extranjeros, tanto del Estado como de los privados, aceptarán pagos en bolivianos, porque sencillamente no es una divisa de mercado internacional, ni siquiera una competitiva a nivel regional.
Con el impuesto gravado sobre la compra-venta de la divisa dólar, según cálculos del jadeante Gobierno, si bien no resolverán su crítico déficit público (cercano a la cifra de sus falseadas Reservas Internacionales por cierto), le sacarán provecho al manifiesto excedente de circulante. Razón por la cual -también- afirman que la banca genera un aproximado de 575 millones de bolivianos en ganancias por este tipo de operaciones.
El Gobierno gravará este tipo de operación no con el fin de competirle a la banca, sino con el utilitario y oportunista fin de sumársele (como parte de la cadena de la compra-venta de divisas) en la obtención del millonario rédito, cuando por su responsabilidad como Administración Pública debería regular la riesgosa generación del excedente de circulante.
Ahora bien, el Gobierno no parece tener la intención de retirar dicho excedente del público, más bien pretende aprovechar y mantenerlo. Excedente de circulante (en dólar) que no siempre proviene de actividades lícitas y formales, y que sin lugar a dudas también incide en la descontrolada inflación agudizada (como efecto de la percepción y expectativa del mercado y del público) desde la fracasada imposición del Decreto 748 ("gasolinazo").
Al parecer las intenciones político-económicas de la Aministración Plurinacional estarían girando en torno a un nuevo factor de incidencia económica, el ilícito y la informalidad, ya que gravará la transacción sin importar el origen del excedente de circulante (en dólar).
Finalmente, como el impuesto es general tanto para quienes transaccionarán con dólares cuyo rigen es lícito como quienes los obtienen de forma ilícita, el que se afirme que dicho impuesto "no afectará al usuario" (considerando a los usuarios lícitos) carece de fundamento, ya que el papel moneda no tiene valor si no es intercambiado por el humano o sujeto denominado usuario. Por ende es a él a quien, como usuario, le van a -directa e indudablemente- afectar.
EN EL MES DE SANTA CRUZ
Carlos Tony Sánchez
tonysanchez_77@hotmail.com
El ser "cruceño" hoy, tiene muchas acepciones, aristas es decir poco. Nacer en esta ubérrima región de Bolivia, o sentir por este departamento, tiene sus connotaciones.
Nacer, para bien o para mal, porque no todo el nacido en Santa Cruz le ha hecho bien a su gente ni a su tierra. Estos debieron haber nacido en el desierto del Gobi, donde no hay nada que robar ni seres humanos a quienes pisotear. Y los bien nacidos, son paradigmas olvidados y residenciados en estatuas urbanas, para estas nuevas generaciones con progenitores ilegales en España.
Y sentir, porque no todo sentimiento ha nacido en límpida frente y gran corazón. Sino más bien ha sido engendrado al calor de las amenazas a un "establishment" indecoroso, de estilo victoriano, aunque criollo, de unos cuantos vivillos.
Así pues hay quienes viven dentro de los límites artificiales – pues eso son – de este departamento, que nacieron para bien o para mal y otros que vinieron, allende los mares y los montes, para bien o para mal.
Y vivir es engendrar, lo es también morir (según "Gabo", premio Nóbel, uno no es ningún lado hasta que tiene a alguien suyo enterrado en esa tierra), asimismo lo es triunfar y fracasar, protestar o callar.
Y aquí viven y sienten los buenos, los malos y los feos. Como en Tokio, Nairobi o Taipei.
Hace unos años atrás, con motivo del alicaído día de la tradición cruceña, unas damas entusiastas de comité cívico femenino de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, visitaron, vestidas de tipoy, la ciudad de Vallegrande, preciosa población de los valles cruceños, con el propósito – sano – de festejar a la tradición cruceña. Se encontraron con la sorpresa de los habitantes vallunos, que no gustan de vestir de esa manera y cuya música dista mucho de las cada vez más relegadas bandas de trompetistas, tamboreros y bomberos que usualmente despiertan la vecindad a altas horas de la madrugada, más allá del 4to. Anillo…donde todavía hay "taitetuses". Así pues el evento interprovincial fue un fracaso, tanto que hasta la fecha no se ha repetido.
Notoriamente, se ha pretendido imponer una forma de pensar acerca de lo que significa "ser cruceño". Hay algunos oficiosos (as) que a nombre de todos los estantes y habitantes se arrogan la identidad cruceña, desde su propia perspectiva. Su elitismo – rayano en la ingenuidad, por una parte, y la soberbia, por otra – desmerece infelizmente, los mil y un rostros de la cruceñidad.
Un buen día y durante un tiempo, desde los desventurados medios masivos de comunicación, se dieron a la tarea de reforzar "el hablar cruceño", relievando el uso de la jota en reemplazo de la "s" para diferenciarse - dizqué – de los collas, que gustan de ese sonido sibilante y en el pobre entender de los defensores de la identidad cruceña ( de "esa identidad"), esto reforzaba la construcción de una sólida identidad etno-cultural. Una señorita historiadora afirmaba locuazmente que los "cambas"eran orgullosos por su "raza" (¡!), semejante afirmación, por supuesto no mereció respuesta alguna de algún sujeto racional y mínimamente estudiado y sensato.
En una ocasión observé un breve como explosivo debate entre un cantor y compositor citadino con un laureado escritor local, acerca de un nuevo ritmo llamado "Brincao" que a la sazón, en sus letras exalta las infidelidades conyugales del hombre cruceño y carnavalero, para desventura de las madres y esposas cruceñas. Este cantor, le exigió con aires de suficiencia a su paisano escritor, que dijese "brincao" y no "brincado" con el que el literato se refería al nuevo ritmo. Al académico, no le quedó más que poner en remojo la lengua madre, en aras de zafarse de esa incómoda situación.
No es sólo mi impresión que el "puej", el majao y la tamborita se pierdan a pocos kilómetros al sur de la ciudad, cuando los sequedales y las altas temperaturas del Chaco cruceño establecen su soberanía. Allá es con vino, churrasco y con chacarera. Porque simplemente hay cruceños en el sur, así como en el oeste, diferentes al estereotipo desgastado y "pujuzó" de quienes tozudamente, intentan recomponer sus maltrechas poltronas para retozar – otra vez – en su pasado aúreo y corrupto.
En otra ocasión una conductora afamada de un programa de alto rating, le preguntó al ministro de Evo, hoy ex y entusiasta opositor, porqué odiaba a los cruceños, a raíz de las expropiaciones de tierras a algunos terratenientes del Alto Parapetí y otros lugares del departamento. La respuesta de este funcionario fue otra pregunta a la entrevistadora: Acaso no considera Ud. – señora - a los originarios (guaraníes, guarayos, etc) como cruceños ?.
Y es que, a la verdad, hasta hoy los líderes departamentales, a excepción de unos pocos adulones, son "cognone" para los ayoreos o "karaís" para los guaraníes. Viceversa, las élites intentan "cruceñizar" a los indios.
La identidad cruceña está en formación – inequívocamente -, pero hay quienes robaron el pan, antes de siquiera amasarlo, para ofrecerlo arteramente a las masas,
Y así, son innumerables las situaciones cotidianas que en esta ciudad, tan ínclita como La Paz, nos muestran esa artificial confusión acerca de lo que significa ser cruceño hoy.
Ponerse una camisa chiquitana – por ejemplo e indudablemente – conlleva una identificación, pero no a lo cruceño, pese al esfuerzo por imponer una moda adoptada por quienes, en el pasado fueron patrones – no siempre benévolos – justamente de los indios "chiquitos" y de otros habitantes de la selva, los cuales no usan camisa. Y a que santo, diría mi abuela Lucía Bustillos Ojopi, natural de las riberas del Mamoré.
Pese a ello, no deja de motivar una sonrisa condescendiente, el recibimiento "cálido" a los seguidores de un señor y su comitiva de la 9na. Marcha indígena, flanqueado por el "club de los Willys", que como es sabido, son vehículos de colección montados por unos individuos bien vestidos y ungidos, que gustan de coleccionar movilidades antiguas. Cuestión de status, y no de los cruceños, que ese día estaban trabajando.
Por mi parte, con una bella mujer cruceña por esposa y un par de hijos cambas, enfoco mis esfuerzos pedagógicos en la construcción de la identidad cruceña, que creo yo, es y deberá ser multifacética, pluricultural y multilingue y otros multis más. Yo, viejo caimán beniano, no me las trago, cuando los autonombrados defensores de la cruceñidad abren la palestra para defenestrar todo avecindado que no huela a Pierre Cardin o que piense diferente a los dueños de las Cooperativas. Y se denominan "demócratas" y defensores de la libertad. A otro perro con ese hueso.
Creo que no existe otro lugar en Bolivia donde existan tantas bellas mujeres, como por estos "laos", tan bellas son que sin lugar a dudas no debieran ser enseñadas a desnudarse para mostrar sus atributos; con seguridad la frivolidad y la indecencia (como lo son unas nalgas de 4 mts, por 4 mts, en carteles públicos) no es característica, sino de un grupículo minúsculo entronizado en los ámbitos del poder local.
Un buen día, porque sí lo fue, mi hijo, que leía su texto de historia de 5to. Básico, me preguntó porqué debía cantar a Ñuflo de Chávez y sus huestes, si estos fueron invasores y esclavizaron a su probable tatarabuela y que significaba el "hado" benigno de una España grandiosa, siendo que gustaron de saquear y asesinar similar número de personas a las que el Fuhrer eliminó con la cuestión de la "solución final" (pues vió la "Lista de Shindler" y sabe del "Diario de Ana Franck") y finalmente me preguntó como fue posible, usar el "signo de la redención" – pues él, cristiano es - para justificar la esclavitud y la matanza del prójimo, a pesar de lo que dice su santidad, el Cardenal.
Como es de universal aceptación, esa historia, la nuestra, está escrita con sangre y pólvora, con sudor y sacrificio extremo. El inigualable "Cañoto", daría su cabeza a ser cortada, antes de pulsar en su guitarra loas al invasor español. Lo mismo, Lemoine, Seoane y el "Colorao" Mercado. Así pues, hijo - le dije -, haz lo que tu conciencia dicte y tu razonamiento consienta. "Siempre libres cruceños seamos".
Entretanto, redoblo mis esfuerzos docentes y mis amores por esta tierra, convencido de que hay otras formas de amarla que replicando los amores ajenos y "enturbiaos". Que viva Santa Cruz, no solo la de la Sierra, sino La Nueva.
tonysanchez_77@hotmail.com
El ser "cruceño" hoy, tiene muchas acepciones, aristas es decir poco. Nacer en esta ubérrima región de Bolivia, o sentir por este departamento, tiene sus connotaciones.
Nacer, para bien o para mal, porque no todo el nacido en Santa Cruz le ha hecho bien a su gente ni a su tierra. Estos debieron haber nacido en el desierto del Gobi, donde no hay nada que robar ni seres humanos a quienes pisotear. Y los bien nacidos, son paradigmas olvidados y residenciados en estatuas urbanas, para estas nuevas generaciones con progenitores ilegales en España.
Y sentir, porque no todo sentimiento ha nacido en límpida frente y gran corazón. Sino más bien ha sido engendrado al calor de las amenazas a un "establishment" indecoroso, de estilo victoriano, aunque criollo, de unos cuantos vivillos.
Así pues hay quienes viven dentro de los límites artificiales – pues eso son – de este departamento, que nacieron para bien o para mal y otros que vinieron, allende los mares y los montes, para bien o para mal.
Y vivir es engendrar, lo es también morir (según "Gabo", premio Nóbel, uno no es ningún lado hasta que tiene a alguien suyo enterrado en esa tierra), asimismo lo es triunfar y fracasar, protestar o callar.
Y aquí viven y sienten los buenos, los malos y los feos. Como en Tokio, Nairobi o Taipei.
Hace unos años atrás, con motivo del alicaído día de la tradición cruceña, unas damas entusiastas de comité cívico femenino de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, visitaron, vestidas de tipoy, la ciudad de Vallegrande, preciosa población de los valles cruceños, con el propósito – sano – de festejar a la tradición cruceña. Se encontraron con la sorpresa de los habitantes vallunos, que no gustan de vestir de esa manera y cuya música dista mucho de las cada vez más relegadas bandas de trompetistas, tamboreros y bomberos que usualmente despiertan la vecindad a altas horas de la madrugada, más allá del 4to. Anillo…donde todavía hay "taitetuses". Así pues el evento interprovincial fue un fracaso, tanto que hasta la fecha no se ha repetido.
Notoriamente, se ha pretendido imponer una forma de pensar acerca de lo que significa "ser cruceño". Hay algunos oficiosos (as) que a nombre de todos los estantes y habitantes se arrogan la identidad cruceña, desde su propia perspectiva. Su elitismo – rayano en la ingenuidad, por una parte, y la soberbia, por otra – desmerece infelizmente, los mil y un rostros de la cruceñidad.
Un buen día y durante un tiempo, desde los desventurados medios masivos de comunicación, se dieron a la tarea de reforzar "el hablar cruceño", relievando el uso de la jota en reemplazo de la "s" para diferenciarse - dizqué – de los collas, que gustan de ese sonido sibilante y en el pobre entender de los defensores de la identidad cruceña ( de "esa identidad"), esto reforzaba la construcción de una sólida identidad etno-cultural. Una señorita historiadora afirmaba locuazmente que los "cambas"eran orgullosos por su "raza" (¡!), semejante afirmación, por supuesto no mereció respuesta alguna de algún sujeto racional y mínimamente estudiado y sensato.
En una ocasión observé un breve como explosivo debate entre un cantor y compositor citadino con un laureado escritor local, acerca de un nuevo ritmo llamado "Brincao" que a la sazón, en sus letras exalta las infidelidades conyugales del hombre cruceño y carnavalero, para desventura de las madres y esposas cruceñas. Este cantor, le exigió con aires de suficiencia a su paisano escritor, que dijese "brincao" y no "brincado" con el que el literato se refería al nuevo ritmo. Al académico, no le quedó más que poner en remojo la lengua madre, en aras de zafarse de esa incómoda situación.
No es sólo mi impresión que el "puej", el majao y la tamborita se pierdan a pocos kilómetros al sur de la ciudad, cuando los sequedales y las altas temperaturas del Chaco cruceño establecen su soberanía. Allá es con vino, churrasco y con chacarera. Porque simplemente hay cruceños en el sur, así como en el oeste, diferentes al estereotipo desgastado y "pujuzó" de quienes tozudamente, intentan recomponer sus maltrechas poltronas para retozar – otra vez – en su pasado aúreo y corrupto.
En otra ocasión una conductora afamada de un programa de alto rating, le preguntó al ministro de Evo, hoy ex y entusiasta opositor, porqué odiaba a los cruceños, a raíz de las expropiaciones de tierras a algunos terratenientes del Alto Parapetí y otros lugares del departamento. La respuesta de este funcionario fue otra pregunta a la entrevistadora: Acaso no considera Ud. – señora - a los originarios (guaraníes, guarayos, etc) como cruceños ?.
Y es que, a la verdad, hasta hoy los líderes departamentales, a excepción de unos pocos adulones, son "cognone" para los ayoreos o "karaís" para los guaraníes. Viceversa, las élites intentan "cruceñizar" a los indios.
La identidad cruceña está en formación – inequívocamente -, pero hay quienes robaron el pan, antes de siquiera amasarlo, para ofrecerlo arteramente a las masas,
Y así, son innumerables las situaciones cotidianas que en esta ciudad, tan ínclita como La Paz, nos muestran esa artificial confusión acerca de lo que significa ser cruceño hoy.
Ponerse una camisa chiquitana – por ejemplo e indudablemente – conlleva una identificación, pero no a lo cruceño, pese al esfuerzo por imponer una moda adoptada por quienes, en el pasado fueron patrones – no siempre benévolos – justamente de los indios "chiquitos" y de otros habitantes de la selva, los cuales no usan camisa. Y a que santo, diría mi abuela Lucía Bustillos Ojopi, natural de las riberas del Mamoré.
Pese a ello, no deja de motivar una sonrisa condescendiente, el recibimiento "cálido" a los seguidores de un señor y su comitiva de la 9na. Marcha indígena, flanqueado por el "club de los Willys", que como es sabido, son vehículos de colección montados por unos individuos bien vestidos y ungidos, que gustan de coleccionar movilidades antiguas. Cuestión de status, y no de los cruceños, que ese día estaban trabajando.
Por mi parte, con una bella mujer cruceña por esposa y un par de hijos cambas, enfoco mis esfuerzos pedagógicos en la construcción de la identidad cruceña, que creo yo, es y deberá ser multifacética, pluricultural y multilingue y otros multis más. Yo, viejo caimán beniano, no me las trago, cuando los autonombrados defensores de la cruceñidad abren la palestra para defenestrar todo avecindado que no huela a Pierre Cardin o que piense diferente a los dueños de las Cooperativas. Y se denominan "demócratas" y defensores de la libertad. A otro perro con ese hueso.
Creo que no existe otro lugar en Bolivia donde existan tantas bellas mujeres, como por estos "laos", tan bellas son que sin lugar a dudas no debieran ser enseñadas a desnudarse para mostrar sus atributos; con seguridad la frivolidad y la indecencia (como lo son unas nalgas de 4 mts, por 4 mts, en carteles públicos) no es característica, sino de un grupículo minúsculo entronizado en los ámbitos del poder local.
Un buen día, porque sí lo fue, mi hijo, que leía su texto de historia de 5to. Básico, me preguntó porqué debía cantar a Ñuflo de Chávez y sus huestes, si estos fueron invasores y esclavizaron a su probable tatarabuela y que significaba el "hado" benigno de una España grandiosa, siendo que gustaron de saquear y asesinar similar número de personas a las que el Fuhrer eliminó con la cuestión de la "solución final" (pues vió la "Lista de Shindler" y sabe del "Diario de Ana Franck") y finalmente me preguntó como fue posible, usar el "signo de la redención" – pues él, cristiano es - para justificar la esclavitud y la matanza del prójimo, a pesar de lo que dice su santidad, el Cardenal.
Como es de universal aceptación, esa historia, la nuestra, está escrita con sangre y pólvora, con sudor y sacrificio extremo. El inigualable "Cañoto", daría su cabeza a ser cortada, antes de pulsar en su guitarra loas al invasor español. Lo mismo, Lemoine, Seoane y el "Colorao" Mercado. Así pues, hijo - le dije -, haz lo que tu conciencia dicte y tu razonamiento consienta. "Siempre libres cruceños seamos".
Entretanto, redoblo mis esfuerzos docentes y mis amores por esta tierra, convencido de que hay otras formas de amarla que replicando los amores ajenos y "enturbiaos". Que viva Santa Cruz, no solo la de la Sierra, sino La Nueva.
Yo, cincuenstone
Walter Reyesvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es
Hoy me recibo como "cincuenstone" –en alusión a los Rolling Stones, que también han celebrado sus 50 este año- y llego a tal edad con muy pocas abolladuras en la carrocería y con el motor "estándar", para hablar en términos mecánicos.
No me atrae el ponerme nostálgico y comenzar a enumerar un recuerdo tras otro; el futuro me jala, sin que pueda oponerle resistencia, con toda la carga de vivencias acumulada en el emblemático lapso.
Sin embargo hay algunas imágenes recurrentes que me visitan si las convoco: una me lleva a la calle Mercado, visto un abrigo café y me han puesto una cachucha en la cabeza, mi madre me toma del brazo y esperamos en la puerta de "La Andaluza" a que salga mi abuela que trabaja como costurera en el taller de confecciones; tengo unos cuatro años. Otra me conduce a la noche en la que las fuerzas de seguridad de la dictadura de Bánzer sacan de la casa a mi padre en pijamas y se lo llevan; veo todo. No entiendo qué está pasando… horas después me entero de que está preso, y días después que lo exiliaron a Paraguay; tengo 11 años. Más cerca, llega mi hijo a este mundo; tengo 35 y…
Más que una relación puramente cronológica me decanto por las listas al estilo del personaje que encarna John Cusack en la película "Hi Fidelity" bajo la modalidad de un "Top 5" de los momentos –gratos e ingratos- o de los temas –en amplio rango de intereses- en los que uno se siente involucrado. He publicado en mi blog algunos de éstos. Creo que es tiempo de elaborar la lista de mis cinco más groseras metidas de pata.
Si usted piensa que en este momento estoy volviendo a ver dicha peli en buena compañía –la mejor posible diría- probablemente esté en lo correcto. O sea, quiero quitarle solemnidad a esto de cumplir medio siglo de vida.
Vamos a disfrutar este "Día del Peatón", a ensayar la canción "Mil heridas", a poner alguna ocurrencia en Feisbuc, a darnos una revolcadita y a repetir el conjuro mágico: ¡Larga vida y piernas calientes!
aguadoble@yahoo.es
Hoy me recibo como "cincuenstone" –en alusión a los Rolling Stones, que también han celebrado sus 50 este año- y llego a tal edad con muy pocas abolladuras en la carrocería y con el motor "estándar", para hablar en términos mecánicos.
No me atrae el ponerme nostálgico y comenzar a enumerar un recuerdo tras otro; el futuro me jala, sin que pueda oponerle resistencia, con toda la carga de vivencias acumulada en el emblemático lapso.
Sin embargo hay algunas imágenes recurrentes que me visitan si las convoco: una me lleva a la calle Mercado, visto un abrigo café y me han puesto una cachucha en la cabeza, mi madre me toma del brazo y esperamos en la puerta de "La Andaluza" a que salga mi abuela que trabaja como costurera en el taller de confecciones; tengo unos cuatro años. Otra me conduce a la noche en la que las fuerzas de seguridad de la dictadura de Bánzer sacan de la casa a mi padre en pijamas y se lo llevan; veo todo. No entiendo qué está pasando… horas después me entero de que está preso, y días después que lo exiliaron a Paraguay; tengo 11 años. Más cerca, llega mi hijo a este mundo; tengo 35 y…
Más que una relación puramente cronológica me decanto por las listas al estilo del personaje que encarna John Cusack en la película "Hi Fidelity" bajo la modalidad de un "Top 5" de los momentos –gratos e ingratos- o de los temas –en amplio rango de intereses- en los que uno se siente involucrado. He publicado en mi blog algunos de éstos. Creo que es tiempo de elaborar la lista de mis cinco más groseras metidas de pata.
Si usted piensa que en este momento estoy volviendo a ver dicha peli en buena compañía –la mejor posible diría- probablemente esté en lo correcto. O sea, quiero quitarle solemnidad a esto de cumplir medio siglo de vida.
Vamos a disfrutar este "Día del Peatón", a ensayar la canción "Mil heridas", a poner alguna ocurrencia en Feisbuc, a darnos una revolcadita y a repetir el conjuro mágico: ¡Larga vida y piernas calientes!
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