lunes, 10 de septiembre de 2012

Sobre la revolución en salud

Fernando Rocabado Quevedo
frocaq@yahoo.com.br
http://promociondelasaludyotrasmixturas.blogspot.com/

Desde que el 4 de mayo el presidente Evo Morales anunciara la realización de la primera cumbre nacional por la revolución de la salud pública, que debía realizarse el 27 y 28 de julio, mucha agua ha corrido bajo el puente, muchos discursos y ninguna certeza sobre lo que se logrará en la cumbre.

Existe, sin embargo, un grueso de la población que todavía tiene la esperanza de que la cumbre provoque una verdadera revolución en el sector salud, que equivaldría a revolucionar el proceso de cambio que pregona el Gobierno Nacional. No olvidemos que uno de los pilares de la revolución cubana han sido sus logros en materia de salud.

Sin embargo, para lograr esta revolución en salud, existen dos claves que dirimen su curso revolucionario: la voluntad política de conseguirla y los recursos con los que se la financiará.

El haber perdido seis meses en la realización de la cumbre no es nada frente a los seis años perdidos en la gestión de Gobierno, que poco o nada ha hecho en el campo de la salud. Nuestra situación en este campo, a partir del análisis de casi la totalidad de sus indicadores, sigue siendo de las peores en el continente y casi ningún cambio hemos percibido en el último lustro. Esto demuestra que la supuesta voluntad política de lograr cambios en salud no ha pasado del discurso o de la simple intención.

En la perspectiva revolucionaria no hay muchos caminos donde perderse. El camino inequívoco nos lleva a la socialización de la salud, a su distribución igualitaria a través del otorgamiento de bienes y servicios que permitan mejorar la salud de la población en general.

Una de las estrategias para lograr este objetivo ha sido, desde siempre, el establecimiento de un sistema único de salud (SUS) que permita erigir servicios adecuados para la totalidad de la población de manera gratuita y equitativa. El SUS que el Gobierno propone no ha pasado de los pasillos del Poder Legislativo y, muy probablemente, no pasará nunca como fue concebido, porque ha perdido las mejores coyunturas políticas para lanzarla de manera tranquila.

Hoy en día, cada sector social y cada institución asalariada no hace más que proteger su propio seguro de salud, sin importarle lo que pase con el resto de la población, principalmente con esa mitad que no tiene ninguna cobertura de servicios. Por lo tanto, la cumbre únicamente refrendará el fraccionamiento y el despilfarro de los recursos existentes en la mayor parte de estos seguros. Un cambio revolucionario en salud no necesitaba de tanto anuncio ni de tanta preparación, que lo único que logra es que cada grupo social se enquiste en su propio seguro.

Por otra parte, la voluntad política debe ser expresión de la voluntad del Gobierno y no de la voluntad de los médicos, con quienes ha roto lanzas por endilgarles la culpa de la mala salud. La posibilidad de contar con el apoyo mayoritario de este importante sector de la clase media está ahora disminuida por su manejo inadecuado.

La segunda clave de la revolución en salud son los recursos económicos con los cuales se sufragará el sistema revolucionario. Si seguimos con el ejemplo cubano, debiéramos destinar a salud el 10,6% de nuestro PIB en vez del 4,7% que ahora se destina. Es decir, el Gobierno cubano destina para salud, en términos relativos, más del doble de los que destina el Gobierno boliviano. En términos absolutos la diferencia es mucho mayor.

Lo mismo sucede con otros gobiernos que han hecho verdaderas revoluciones en salud: Costa Rica destina el 10,9% de su PIB (y no tiene Ejército) y Chile destina el 8,0% de su PIB. Los tres países mencionados, sin ser los más poderosos ni los más ricos, son los que tienen mejores indicadores en salud.

Frente a este panorama, no cabe duda que la primera manifestación de esa voluntad política imprescindible e intransferible, deberá ser la inmediata asignación de recursos que permitan llegar hasta el último boliviano con la suficiente cantidad de bienes y servicios que incidan en un cambio favorable y perceptible en su salud. Todo lo demás es pura retórica.

Un matrimonio mestizoide, entre creencias y convencimientos

(El encanto de las 24 horas de mestizaje)

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

Después de haber inútilmente pajpacuneado al respecto del término "mestizo"[1], el servidor público García Linera, terminó comprobando que lo mestizo es una identidad cultural. Y que en contradicción con su (im)postura discursiva, es una identidad que el mismo la ejerció al "matrimoniarse" ancestral y católicamente en menos de 24 horas.

Lo mestizo es una identidad cultural para García Linera, p.ej. expresada en su casorio dúplex, porque sencillamente con ella intentó conjugar (no en 500 años, sino en menos de 24 horas) dos expresiones religiosas devinientes de dos raigambres culturales disímiles entre sí. Los ancestro-católico casados podrán seguir ejerciendo dichas creencias de ahora en adelante, o bien, faltos de convencimiento después del espectáculo (después del desencanto), declinarse por una de las expresiones y/o finalmente por ninguna de ellas.

Entre liturgias, músicas occidentales y pluriaparentismo, García Linera, jugó a mestizo -seguramente- después de verse antitético conceptualmente y, a la vez, reencontrado con sus primigenios convencimientos. Su oportunista afirmación "hay que indianizar al blanco y mestizar al indio" (Marzo, 2011) ya develaba algunas pistas de lo que en verdad tramó siempre, que es la confusión identitaria, con la cual además creyó poder sacar provecho político en ficciones administrativas, como el Censo.

¿La iglesia católica casó a un ateo? El auto afirmado "marxista-materialista-histórico-dialectico-bolchevique-jacobino-katarista" (y demás ch'enko) se vio, como no pudo ser de otra manera, rendido ante la gracia de Dios. Y no es que García Linera declinó en su (im)postura por complacer la creencia de su "compañera", no, al contrario demuestra cuán grande es Dios que los recibe y los unió bajo su gracia. Jamás es tarde para los arrepentimientos, jamás se cierra la puerta de la Santa Iglesia Católica.

El lobby político, la interacción de clases.-

Cuando se conocieron las listas de los invitados al matrimonio, fuera de los naturales invitados (partidarios políticos, diplomáticos y familiares), uno podía notar una curiosa y considerable presencia de mises y empresarios (especialmente del oriente), sobre todo en el día de la unión católica. El servidor público plurinacional, siempre perturbado por "el qué dirán", intentó hacer un lobby social contradictorio y desde una serie de complejos que jamás lo abandonarán.

Por otra parte, García Linera con su casorio dúplex, horas antes en la puesta en escena tiwanacota, intentó nuevamente congraciarse con los "movimientos sociales", forzando situaciones gastronómicas, religiosas, decorativas, vestimentales, obviamente, todas mediatizadas por la prensa. Porque la percepción pública, al respecto de las roscas que se disputan el efímero poder político, identifica claramente a quienes se presentan en empaquetaduras de "movimientos sociales" (aunque no los representen) de aquellos paracaidistas de un pasado más virulento que ideológico (EGTK, ELN p.ej.).

Si bien (desde el auto-victimizante discurso oficialista) se cree que algunos no aceptan que "un indio sea Presidente" (Evo Morales, La Nación, 09/05/2008), no menos cierto es que los "movimientos sociales" desconfiaron y desconfían de que un "no-originario" (y su allegados) sea quién acompañe y dirija el "proceso de cambio". Razón por la cual García Linera recurrirá a todas las oportunidades disponibles para tratar de comprar algo de aceptación, mediática al menos, para con sus escépticos "compañeritos".


Detallitos: No se sabe si la novia dejó una ofrenda floral a la virgen o si en realidad le entregó su (primer) bouquet, porque subestimándolos, los plurinacionalistas deben creer que "en el Estado Plurinacional la virgen tiene que casarse".

El novio, a contrario sensu de la tradición católica romana, se persigno de derecha a izquierda, ¿acaso se persigno de "la derecha política"; o acaso lo hizo (tal vez ignorando) como lo hacen los bizantinos católicos?

Muchos comulgaron, sin convicción, solo por querer ser filmados. De hecho las cámaras, obnubilándolos, les hacían equivocar, p.ej. haciéndoles sostener la hostia con la izquierda para comulgar, ¿o acaso lo hicieron creyendo "hacerle juego" a la simbología "proceso-cambiaria"?

La novia, acaso augurando su destino o ya con conocimiento de causa, le resaltó al novio "estar en las buenas y las malas contigo, sobre todo en las malas", ¿porque sabe o intuye que habrán "más malas que buenas" o solo malas, cuanto no peores, de ahora en adelante, también para ella. ¿Lo "pudo conocer" de una sucinta "lectura" de hoja de coca? Empero, dando rienda suelta a las interpretaciones y eventualidades, al momento de resolver el contrato, podrá argüir "clarito dije (más) en las malas…, no en las peores…grabado está".
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[1] El bio-mestizaje plurinacional
http://franzrafaelbarriosgonzalez.blogspot.com/2012/08/el-bio-mestizaje-plurinacional.html

viernes, 7 de septiembre de 2012

CRONICA DE UNA DEFECCION ANUNCIADA

Walter Reynaga Vasquez
reynagavw@yahoo.es

El MAS no es de izquierda ni de derecha, es ambas cosas a la vez, o nada de esto, en procura de erigirse, sus conductores en nueva oligarquía enriqueciéndose desde el poder, bajo el sistema colonial interno.

La ex ministra Cecilia Chacón comenta dolida lo que viene pasando con el gobierno masista, que de facto viene destrozando los sentimientos de tantas buenas personas que pusieron sus esperanzas en Evo Morales y su partido.

Nosotros anunciamos la ruta de frustración del MAS ya antes de su ascenso al poder. Y hoy podemos decir que sólo está pasando lo que tenía que pasar, si a la experiencia de la humanidad y del país nos atenemos. Si a las deficiencias y vacíos teóricos de este tipo de movimientos nos remitimos.

No se ve razón alguna para esperar que el proceso de cambio liderado por Morales-Linera pueda dar algo distinto de lo que ha llegado a dar luego de más de 6 años en el poder sin contraste ni oposición reales. ¿Hasta ahí nomás será el "suma qamaña", "socialismo comunitario" o "Socialismo del siglo XXI"? Sí. Y, si algo más trae, será para la mayor desgracia del país, la imagen indígena y la de la izquierda. No se puede esperar más de los moldes del socialismo real, ensayado ya ampliamente, en condiciones óptimas, en países de 4 de los 5 continentes del planeta por más de 70 años hasta terminar en desastre social por su propia dinámica.

¿Qué podrán sacar del pensamiento de Marx los Morales-Linera… que sea nuevo distinto y mejor, que no hayan podido obtener los Lenin, Trotzky, Stalin, Mao, Castro…? No parece posible que los ideólogos o teóricos del MAS, nacionales o extranjeros, tengan, ni de lejos, capacidades como para superar a estas cumbres del pensamiento revolucionario. Más aún si se consideran las limitaciones y vacíos propios de la teoría marxista.

Es que los problemas de la revolución que propugnan, que en síntesis podemos denominar: socialismo de economía estatizada (o comunismo), vienen desde la concepción, desde el pensamiento de su autor, desde la idea básica: su teoría del valor. ¿Una afirmación audaz? No, claro que no. La prueba de la teoría está en la práctica, y la experiencia del "campo socialista" encabezado por la URSS lo ha confirmado con su trágico fracaso. Pero no era necesario ir a los hechos, ya en vida de Marx Eugen Böhm Bawerk demostró la inconsistencia de Marx, objeciones que éste no pudo salvar (El Capital, Tomo III). Y nosotros, desde otro enfoque, analizando la argumentación con la que sostiene su teoría del valor, vimos lo mismo ("El valor cognoscente de la teoría del Valor de Marx", UMSA – FIL, 2010).

La economía en manos del gobierno constituye un error estructural. Eso es lo que indica la experiencia socialista, como la de los países europeos en crisis, con situaciones extremas en aquellos empeñados en erigir el "estado de bienestar". Es que los problemas vienen en la medida en que el afán de los políticos se impone haciendo retroceder al mercado y la voluntad de la gente.

La naturaleza de lo político no compagina suficientemente con la naturaleza de la economía. Sus razones son distintas. Una cosa es la lógica de la empresa sujeta al mercado, que en procura de ganancia busca productividad y crecimiento económico, y, otra, la razón que prima en la empresa pública, cuyos responsables y mánagers imponen sus afanes por sostenerse en el poder, llevados por una angurria de enriquecimiento con los recursos del estado. Una realidad ampliamente común, incluso en Europa, que en el país cobra niveles definitivos, por la vigente tradición del saqueo colonialista español.

Esto es definitivo. Es a estas condiciones que se está sometiendo el proyecto masista en el poder, defeccionando de sus propios ideales declarados. Lo que viene resultando, no es más que una versión última de la Revolución Nacional. La del Movimiento Nacionalista Revolucionario del 52, aderezada con astutos discursos indianistas, ecologistas y socialistas. Partido que instauro las estructuras sociales del país que aún rigen. El MAS no es otra cosa que una edición aumentada y desmañada de los afanes del viejo MNR, ahí cuenta su socialismo fascistoide con toques izquierdistas, y el afán de erigirse, sus conductores, en nueva oligarquía aprovechando el poder y los dineros públicos.

No. El MAS no trae nada nuevo. Ni en su marxismo ni en su discurso indianista o pachamamista. Y, bien vistas las cosas, en proyección histórica, no es otra cosa que un episodio más del colonialismo interno en coyunda con la estatización de la economía. Parte de la fase de transición que va desde el sistema inkaico defenestrado y la reconstrucción del ordenamiento inspirado en los propios intereses del país, pasando por la colonia feudal española y el colonialismo interno. Esto es lo que marca nuestro horizonte histórico.

jueves, 6 de septiembre de 2012

OPONERSE SI, pero no así


Julio Aliaga Lairana
aliagapaz@yahoo.com
http://julioaliaga.net
La oposición política sigue atrapada en las redes del MAS y del gobierno de Evo Morales, que han tenido la cualidad de comunicar permanentemente a sus seguidores sobre las bondades del régimen, tengan o no razón, informen verdades o se obliguen a decir mentiras. Quienes por uno u otro motivo se oponen a lo que decide el gobierno (y no están presos o exiliados), continúan reaccionando a sus iniciativas, incapaces de incorporar temas propios en la Agenda Nacional.

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Ramón Guillermo Aveledo me comentaba que en Venezuela la unidad de la oposición fue posible cuando los opositores dejaron de pensar en Hugo Chávez y de reaccionar a sus burdos planteamientos, todos los días, como movidos por un resorte. La oposición boliviana podrá empezar a caminar el día en que dejemos de mirar, pensar y avergonzarnos de lo que hace y dice Evo Morales Ayma, y empecemos a preocuparnos por la gente, los pueblos y las culturas que habitan esta única nación. Nuestra nación.

El régimen derl MAS ha tenido la capacidad de mostrarse como iniciando una nueva era en la historia de Bolivia (todo se hace por primera vez, todo es un hecho inaugural), así, si alguien se opone a lo que dicen y hacen, resulta un conservador que quiere frenar el avance popular. Hay que salir de esa callejuela; debiéramos concentrarnos entre otras cosas en definir lo que significa el gobierno etnonacionalista y autoritario que rige los destinos patrios, hoy por hoy. Sostengo que no es nada nuevo, sino parte (y de las más tristes y pobres) del rumbo que abrió la Revolución Nacional de 1952. Tan es así (y repito) que el régimen cocalero no ha podido crear hasta ahora una sola empresa o entidad que reproduzca para el país el fruto de su trabajo; seguimos viviendo de YPFB y de COMIBOL, que son las empresas de la Revolución, la de verdad, la de 1952. El aporte de la coca-cocaína a los ingresos nacionales, y las deformaciones que esto conlleva en la formación social de la Bolivia de hoy, son desde ya delincuenciales y pasajeros ante la historia.

De ser esto así, la propuesta de la oposición estará también enmarcada bajo el horizonte abierto por esa Revolución, y nos evitará tener que inventar y experimentar con propuestas que de poco creíbles se tornan demagógicas; nos permitirá entender que todo proceso y todo bloque social alternativo de poder, tendrá la virtud y la posibilidad de concentrarse en avanzar por sobre las limitaciones del populismo masista (en Bolivia es posible ser oposición progresista), sin tener que restaurar nada, porque nada ha sido destruido en el fondo (no hay revolución masista), sino debilitado, reencaminado, reformado, contrahecho, etc. Eso nos evita los discursos restauradores sobre algo que nadie quiere volver a vivir.

Los conservadores en Bolivia son los militantes del etnonacionalismo autoritario que ante la incapacidad de modernizar, democratizar y otorgar condiciones económicas para que los sectores dinámicos y productivos se desarrollen en el marco de una nueva economía capaz de generar riqueza y distribuirla lejos de la informalidad, nos proponen un camino que raya en el límite de lo delincuencial, propulsando actividades informales como el contrabando, la corrupción y el narcotráfico; para ello hay que retrotraer la actividad estatal a los límites ensayados sin éxito el siglo pasado, o más allá aún, rescatando "usos y costumbres" arcaicas, dignas del mundo tribal, con las que contábamos para vivir en sociedad, incluso antes del encuentro entre las grandes culturas del siglo XV o XVI, cuando la llegada del Imperio Español a estas tierras.

La oposición debe dejar de quejarse y se debe ocupar de resolver sus problemas internos, rearticular la confianza, renovar los liderazgos, construir la unidad, mostrar que la colaboración es la nueva manera de encarar el desarrollo, ser verazmente democráticos para que podamos creerles. Esto es posible con las reglas establecidas para competir por el poder y constituir un nuevo gobierno los próximos años, ya que tenemos  la posibilidad de vivir una segunda vuelta electoral, así la oposición no logre caminar unida del todo en la primera vuelta. Queda claro que Morales no aguantará una segunda vuelta, él contra uno solo (autoritarismo versus democracia, censura versus libertad, confrontación versus cooperación, modernidad versus anacronismo), que esta vez le puede ganar y apartarlo democráticamente del poder, con la condición de no ser un Frankeistein, armado a pedacitos de entre tanto muerto del reciente pasado.


LA RUTA COLOMBIA

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

Colombia ha alcanzado el segundo lugar en tamaño económico entre las naciones sudamericanas, al alcanzar en 2013 un PIB de 362.000 millones de dólares, superando a Argentina, que se habría quedado con un PIB de 347.000 millones de dólares. Más allá de las discusiones sobre las cifras, es innegable que Colombia ha marcado un camino notable de progreso económico y social en las últimas décadas que la convierte en un ejemplo del cual debemos aprender mucho quienes soñamos con superar la pobreza y encaminarnos hacia el desarrollo.

El logro colombiano no es poca cosa. Implica haber superado a Venezuela con sus ingentes recursos hidrocarburíferos, y a la Argentina, con su gran extensión territorial y su gran economía agroproductiva. En los próximos años, los expertos en Economía tendrán unos casos de estudios muy interesantes comparando cómo Venezuela y Argentina fueron superados por Colombia en el camino hacia el desarrollo, pues las diferencias entre los modelos y las políticas públicas son notorias. Los primeros, más ricos en recursos naturales, han seguido modelos populistas, mientras que Colombia ha apostado a la consolidación de una institucionalidad democrática y de una economía integrada competitivamente a la globalización.

En mi opinión, su fortaleza más importante es una fuerte institucionalidad. Colombia tiene una democracia consolidada. La alternancia democrática es una realidad y los resultados de sus elecciones se respetan. Su sistema jurídico es uno de los más avanzados de Latinoamérica y su poder judicial goza de respeto y credibilidad, protegiendo los derechos de los ciudadanos y brindando seguridad jurídica a las empresas e inversionistas.

En el área económica, tiene una economía competitiva y de fuerte orientación exportadora, habiendo diversificado su producción y mejorado la calidad de sus manufacturas. Su sector público, vinculado a la promoción internacional del país y de sus exportaciones, es reconocido por un gran profesionalismo, alta capacidad negociadora y campañas de marketing internacional muy efectivas. Incluso su empresa estatal de petróleo, Ecopetrol, se ha convertido en un raro modelo de eficiencia frente a las generalmente desastrosas empresas públicas de la región.

En el área social, los niveles de pobreza han caído notablemente y la clase media ha crecido en cantidad y calidad de bienestar gracias a la combinación de crecimiento económico con agresivas políticas sociales de ayuda a las familias más pobres.

Todos estos logros han sido realidad, a pesar de vivir durante más de medio siglo en una guerra civil contra la guerrilla y el narcotráfico, que afortunadamente va siendo superada en lo que parece ser una victoria final de la democracia sobre la violencia. Seguramente, se podrán encontrar todavía muchas deficiencias pero los logros de Colombia son incuestionables y un ejemplo de que la institucionalidad, la estabilidad y la continuidad en políticas públicas serias y responsables son el camino hacia el desarrollo social y económico.