Boris Bernal Mansilla
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Q´ANANCHIRI (Álvaro García Linera) Instinto Versátil
¿Podemos tomar en serio aun escritor en cuya versatilidad se esconde una barroca y frondosa verborrea contradictoria; que de la manera más abigarrada mezcla teorías contrapuestas, conceptos difusos y sobre todo, que con su mala fe se acerca a la delincuencia intelectual?
Vamos a basar nuestro estudio de Q´ananchiri, en un trabajo polémico de García Linera, cuyo titulo es: "Critica de la nación y la nación critica naciente". El ensayo que criticamos comienza con una definición de nación vergonzante.
"Se ha dicho que una nación es la unidad de idioma, cultura, territorio y economía en parte esto es cierto, pero como resultado de la consolidación de la nación, y no así como punto de partida o su sustancia definitoria"
La referencia al concepto marxista de nación es oblicua, pero, como de costumbre se añade un contra sentido flagrante, pues si la consolidación de la nación significa la presencia de aquellos elementos, quiere decir que nos encontramos con una correcta calificación del concepto nación, pero a reglón seguido se dice que no corresponde a su punto de partida. ¡Un verdadero absurdo!
" Hay naciones que tienen mas de un idioma como lengua oficialmente practicada, por ejemplo Bélgica y Uruguay; y en otros casos, inicialmente la nación a formar se contuvo en tu interior a numerosísimos idiomas regionales y locales sin que ello impidiera la formación de un espíritu nacional que luchara por su independencia como en Estados Unidos y Alemania. Actualmente en el mundo existen 4000 lenguas pero el numero de naciones llega apenas a 150…"
¡En el párrafo, mas infeliz que podemos concebir!. Lo primero que se constata con una claridad meridiana es la lamentable confusión entre el concepto de nación y el de Estado-Nación, que no son pues lo mismo. ¡Por Favor!, en el mundo actualmente existen unos 180 Estados-Naciones reconocidos por las Naciones Unidas.
Otro párrafo lamentable esta vez de carácter cósmico:
"De la misma manera, la unidad económica no es prerrequisito para la formación nacional. Israel, mucho antes de poseer unas instituciones económicas relativamente unificadas, ya existía como voluntad nacional entre todos los que se sentían connacionales y que estaban desperdigados en distintas regiones del mundo…"
No tratamos el problema de la economía que podría confundirse con la formación social. Lo importante de este infeliz párrafo es la referencia a Israel. El aymara de conveniencia ha adoptado ahora una posición que no podrá negar nunca en sus afanes de defensor falso de las Naciones Oprimidas.
"De aquí que no sea raro que a veces se confunde Estado con Nación pues ambas tratan de la gestión del bien común."
Es realmente risible escuchar en boca de un marxista del bien común promovido por es Estado; resulta ahora que nuestro autor se ha subido al carro de la democracia cristiana, defensora del bien común.
Finalmente nuestro autor llega a la conclusión de que todo lo que ha afirmado en líneas arriba no sirve para nada en lo que se refiere a los aymaras, pasando por encima los conceptos que medianamente manejo nuestro rimbombante y barroco versátil Q´ananchiri.
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