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jueves, 23 de julio de 2009

Derecho Internacional y las honduras constitucionales

Franz Barrios
franzrbarrios@yahoo.com

Debemos partir por la necesaria sentencia de que el Jus Inter Gentes (Derecho Internacional), implica inherentemente ser, en cita de H. Grocio "El que ha recibido la fuerza de obligar de la voluntad de todos, o de muchos pueblos". ¿Pero de que tipo de obligación hablamos? ¿A quienes va direccionado este acto coercitivo? ¿Y cuáles sus consecuencias? La fuerza coercitiva que comporta el Jus Inter Gentes -de muchos pueblos- se debe entender como aquella que no supera a la originadora y ulterior a ésta, que es la fuerza del Derecho Interno -la fuerza de obligar de la voluntad de todos-. Este límite que se le presenta al Jus Inter Gentes se puede deducir por simple lógica. Ya que sin Estados, naciones o pueblos independientes y preexistentes no habrían sujetos a quienes regularles ciertos aspectos de sus vidas en comunidad.

Por lo tanto los limitados alcances que tiene el Jus Inter Gentes se comprenden cómo, y citando a A. Blondeau: "El contenido de las Constituciones no es de aquellas materias en las que el Derecho Internacional dicta al Estado normas para su actividad. La organización constitucional es una cuestión que el Derecho Internacional deja a la competencia exclusiva del Estado. En cuanto al orden internacional, o, para emplear un lenguaje más exacto, el Estado en su actividad constitucional, es soberano." Tenemos pues que el Jus Inter Gentes se presenta constricto en sus intensiones por el Derecho Interno.

Vistos ya en el Derecho Interno tenemos que las clausulas constitucionales que preveen sanciones a las posibles perturbaciones al orden jurídico son inapelables, inobjetables, no se extinguen en el tiempo y poseen un carácter erga omnes respecto del silvestre percibir externo. De modo tal que la única forma de revertir los candados constitucionales, en materia de seguridad jurídica, es mediante la estructuración -reforma constitucional- de un orden interno, jurídico y político nuevo. Con ello se cautelaría la estabilidad constitucional en el tiempo, a no ser que las revoluciones internas se sucedan con mayor frecuencia; y aun esto, tomando en cuenta la revolución en su sentido más puro.

En el mundo de las reformas constitucionales se exhiben dos únicas formas. Las reformas parciales y las reformas totales, no existen medias tintas ni una forma confundida en la otra. Pues en el caso boliviano se interpretó ignorante y antojadizamente que la reforma total* -llevada por una Asamblea Constituyente originadora- puede ser producida y anotada mediante una ley externa y producto ésta de la inventiva pasajera de uno/s cuantos mentecatos. Que creían y creen que el Estado es una mercancía inagotable y parasitable. En sí una Asamblea Constituyente con carácter originario solo puede generarse y producir nuevos derechos, cuando esta resulte de un desorden social y de la nada normativa. Es decir de una catarsis social y civil que deponga el estado anterior de las cosas; y desarrolle nuevas condiciones sociales y nuevo Estado político y jurídico. Por el contrario, en el escenario hondureño al parecer comprendieron en mejor forma las virtudes de los candados constitucionales contra las reformas de media noche, que el vaquerito Zelaya pretendía. Precautelaron la República y extirparon el tumor.

Ahora bien las medidas que se pueden contener al momento de intervenir o prevenir la tentación in constitucional, apátrida de parte de particulares intereses. Puede y en casos debe tomarse en cuenta fuera de los modernos y mal entendidos parámetros de lo que se viene llamando "humanismo". Que en definitiva obnubila la conciencia social y pervierte la definición humana como tal.

Al final del día lo que para unos es "humano", "humanitario", "humanizante", para otros no lo es y así rota el eterno carrusel de la ambigüedad y las parcialidades. Más no se nos debe olvidar que hay cosas y situaciones que le son ajenas al error ambiguo y su certidumbre es incuestionable. Dependiendo de ello la grandiosidad o la decadencia de los sujetos y su entorno.

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*Si bien el texto constitucional boliviano de 1967, en su artículo 230, contempló la figura de la reforma. Ésta disposición primeramente no descifraba condiciones necesariamente claras para hacer la reforma. En segundo lugar, se definía que la constitución era reformable tan solo parcialmente -una reforma competente a una Asamblea Derivativa, más no originadora-.

martes, 14 de julio de 2009

Efecto TELESUR

Omar Oscar Rocha Rojo
rocharojo@gmail.com
http://monticulo.blogspot.com

TELESUR, es la Cadena Internacional de Televisión del llamado Socialismo del Siglo XXI; siendo necesario reconocer que su papel informativo en la crisis de Honduras fue y es altamente positivo, pero no solo por ser el único medio extranjero que ha transmitido cotidianamente los hechos de forma ininterrumpida en estas tres semanas del conflicto, sino por que ha venido reportando, denunciando y mostrando desde el escenario mismo de los acontecimientos, las agresiones y violaciones a los derechos humanos que son propios de toda dictadura, cuyo impacto en la población tiene efectos muy importantes sobre lo que viene sucediendo en toda América Latina.

Apoyados en el rechazo generalizado del mundo entero al Gobierno de facto, y con el propósito de denunciar la gravedad del problema, se monto una estrategia mediática contundente, posicionando un lenguaje dramático, pero además real y cierto, con la intención de conmover a todos los pueblos y lograr una reacción de solidaridad para rechazar la ruptura del orden constitucional, sin embargo de toda esta destacada labor, se advierte que uno de los efectos colaterales logrados fue sido sin lugar a dudas la emergencia de un sentimiento ciudadano de comparación de los hechos que se muestra y denuncia con lo que ocurre en varios de nuestros países, particularmente en el nuestro, visibilizando por cierto las conductas totalitarias y antidemocráticas de quienes se reclaman fieles representantes del orden constitucional en la crisis.

Se comenzó instalando un discurso antimilitarista bajo el denominativo del no retorno de los gorilas y las dictaduras militares sangrientas, y eso es correcto, nadie quiere que vuelvan y nunca más deben volver los gorilas, pero la gran paradoja e hipocresía del discurso, que quien lo dice es un militar con un pasado golpista, cuyo proyecto personal y político expansionista esta asentado en el rol imprescindible de las Fuerzas Armadas, cooptándolos en su país y también en el resto, particularmente en Bolivia, donde los miembros de la Fuerzas Armadas han dejado de cumplir sus principales tareas institucionales para dedicarse a la política, ejerciendo cargos públicos o emprendimientos empresariales, contrariamente a la naturaleza de la institución castrense.

A nuestro juicio, de manera positiva se construyeron escenarios de debate público sobre la importancia de la democracia y la vigencia del régimen constitucional. La ironía radica que el centro de esta estrategia de debate son mesas redondas internacionales dirigidas desde Cuba, donde varios intelectuales del régimen cubano y de otros países, se ahogan en sendos análisis del contenido y valor de la democracia, de los peligros de expansión del golpe hondureño, de los mecanismos de defensa y lucha por los principios democráticos, con los cuales estamos plenamente de acuerdo, pero el problema es que estos intelectuales viven 50 años en un régimen antidemocrático, donde han pasado generaciones enteras sin saber y conocer el valor de una decisión expresada en su voto, y menos aspirar a los otros componentes de la democracia como es el derecho de ser elegido y de dirigir su país. Nunca cuestionan su régimen, menos tienen la transparencia y honestidad intelectual de valorar, que varias de las situaciones que sucede en Honduras, sucede de manera sistemática, permanente e impune en nuestros países.

Gracias a esta cadena internacional nos enteramos como el régimen de facto ha procedido con los medios de comunicación, censurando su información, clausurándolos e incluso atacándolos físicamente para acallar a los periodistas disidentes, nos sumamos a este rechazo por que esta realidad no nos sorprende, la conocemos y estamos hasta cierto punto acostumbrados, por que estas conductas antidemocráticas son normales en nuestros países donde estos Gobiernos han clausurado canales de televisión, radios, periódicos e incluso como en nuestro caso, atacado físicamente a los trabajadores de la prensa, acusándolos de vendidos a la oligarquía, de estar al servicio del imperialismo y ser portavoces de la derecha.

De manera muy acertada se ha reivindicado que el Golpe de Estado es producto de la intromisión del imperialismo norteamericano, situación que debe ser rechazada contundentemente por el mundo entero, al igual que la intromisión que sufrimos todos los días por parte del Presidente Venezolano, que parece ser el verdadero Presidente de nuestros países por el derecho adquirido que tiene debido a los recursos que entrega a nuestros gobiernos.

Esa pasión por la democracia demostrada por TELESUR es destacable y ponderable, porque lo atropellos de la dictadura son repugnantes y deben ser sancionadas como corresponde. Con esa pasión también se debe denunciar lo que ocurre en nuestros países que están afectados por conductas totalitarias amparadas en la impunidad del poder.

En consecuencia su labor, más que generar la reacción de solidaridad de los pueblos latinoamericanos ha tenido un efecto totalmente debelador de la calidad de estos gobiernos del llamado Socialismo del Siglo XXI, del interés que tienen sus caudillos de perpetuarse en el poder, de la forma como operan en contra de la Ley y la Constitución del País y lastimosamente no ha logrado la solidaridad esperada más que de sus acólitos y funcionarios públicos y la gran mayoría de la población mantiene un raro silencio cuyo significado no se ha interpretado todavía, pero lo único cierto es que lo que sucede en esa nación centroamericana también sucede en Bolivia.

jueves, 2 de julio de 2009

Re: "Muy Muy claro"

Moisés Revollo
moisesrevollo@yahoo.es

Excelente análisis de Walter Reynaga Vásquez, sobre la situación de Honduras, incluyendo artículos pertinentes y oportunos de su Constitución Política, que seguramente no fueron tomados en cuenta ni conocidos ni por periodistas y mucho menos los distinguidos presidentes del bloque chavista que en peregrinación fueron a Nicaragua, lo mas cerca posible al país de donde fue sacado malamente Manuel Zelaya por transgredir la ley de su todavía República.

Nadie está de acuerdol con golpes de ninguna naturaleza, en esta ola de democracia, hasta los golpistas de ayer, como el propio Chávez se autoproclaman demócratas, aunque sus actitudes demuestren lo contrario.

La explicación de Reynaga es muy clara y contundente porque lo ocurrido en Honduras tiene sin duda características singulares y distintas.

Hasta Obama no tiene mas remedio que condenar ese golpe sui géneris apoyado en Honduras por instituciones "democráticamente" establecidas como el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y La Fiscalía General de la República, pero hablando de democracia, unos tienen la obligación de respetarla y otros el derecho de pisotearla? como Chávez, Morales, etc.?

Ojalá que con esta fiebre de democracia,con la que todos moros y cristianos estamos de acuerdo, los presidentes de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Paraguay, etc. ahora programen un viaje, no solo turístico, a Cuba para propiciar el retorno de la democracia.

Mucha hipocrecia y doble moral de los caudillos chavistas, apoyados en la plata del petroleo venezolano.


miércoles, 1 de julio de 2009

Modelos de radicalismo populista

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

La restitución o no del Presidente Zelaya esta semana en Honduras; fruto de un acuerdo político ineludible con el gobierno interino presidido por Roberto Micheletti, potenciará o debilitará la estrategia de poder continental del chavismo.

La frustrada consulta popular para aprobar la re-elección presidencial y una nueva Constitución, a pesar del rechazo unánime del Congreso y todas las fuerzas políticas, de la Corte Suprema de Justicia; del Ejército Nacional, las organizaciones empresariales y de la Iglesia Católica, precipitaron la crisis global que vive actualmente la democracia en Honduras.

El Bloque de países con democracia radical agrupados en el ALBA –Alternativa Bolivariana para América Latina – había incorporado en su seno, 48 horas antes de la crisis, a la República de Honduras e impartido "la instructiva" al Presidente Zelaya de hacerse re-elegir por los medios que fueran necesarios.

Zelaya, flamante nuevo miembro del Bloque del Alba, arremetió con los movimientos sociales y se enfrentó a la institucionalidad democrática incluidas las Fuerzas Armadas de cuyas unidades arrebató las urnas que luego fueron repartidas en los recintos electorales.

Flagrante error político del Bloque del Alba –Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba- de pretender imponer por la fuerza de las turbas en un país conservador como Honduras , una receta o modelo que ha tenido hasta ahora un éxito resonante en el seno de la comunidad internacional.

Se trata del "modelo boliviano".

El Presidente Morales fue investido por el Congreso Nacional como el primer mandatario indígena del planeta ante el entusiasmo y simpatía generalizados.

Recubierto por la legitimidad y legalidad de su mandato, como primera acción de su gobierno, destituyó a tres generaciones o tandas de generales de las Fuerzas Armadas.

La prebenda oficial, bonos de lealtad y hasta el control de Aduanas en las fronteras, aseguraron desde entonces el control de la institución armada, columna vertebral del Estado y garantía de su unidad territorial.

A partir de allí el Presidente Morales y su grupo de poder han desmantelado sistemáticamente la institucionalidad democrática del país y liquidado las bases del Estado de derecho.

Este manual "chavista" no pudo ser puesto en práctica por el Presidente Zelaya en Honduras por el simple hecho de que tal vez no lo conocía o simplemente por que habiendo sido postulado por un partido "de derechas" se percató de que la única forma de perpetuarse en el poder era incorporándose al Bloque del Alba sumándose a la "corte populista" del caudillo venezolano.

Si la gigantesca presión de la comunidad internacional logra la restitución del Presidente Zelaya, apoyando y aprobando su plan de re-elección, el chavismo se habrá anotado un gran triunfo político.

De lo contrario, el retorno presidencial será efímero y el chavismo habrá sufrido en consecuencia una importante derrota política.

lunes, 29 de junio de 2009

Guerra a la guerra

Atilio Liberio R.
atilioliberio@yahoo.es

La pobre democracia latinoamericana

La democracia como forma o régimen de gobierno no ha logrado aún asentarse en la cultura de países como el nuestro. Sus instituciones son precarias y se sostienen al borde del desquiciamiento ante el embate sostenido de intereses oligárquicos de tradición colonial, combinados con ideologías dictatoriales cultivadas por sectores de la infraintelectualidad del mundo desarrollado. Afanes que aprovechan la ingenuidad y pobreza de nuestros pueblos para arrastrarlos hacia los quiméricos planes mesiánicos de salvación social. Alentados desde la derecha como desde la izquierda. Desde el socialismo marxista hasta el socialismo nazi fascista.

En Bolivia, y Latinoamérica, la cultura política dominante es en buena medida una suerte de confusa y contradictoria mezcla mal digerida de los productos culturales e ideologías que llegan del mundo desarrollado. De los cuales, por el peso de las estructuras sociales que han cristalizado desde la colonia (ajenas a la realidad europeo norteamericana actual), y la mísera educación, sólo se logran reediciones caricaturescas, en la letra como en la práctica. Así, se remeda grotesca y afanosamente el marxismo, queriendo reeditar la revolución bolchevique en nuestro suelo y... degustar sus glorias. O las ideologías nazifascistas en cuero bolivianista y aymara quechua.. Pretendiendo no ser menos que nadie, la embriagada intelectualidad boliviana, se supone a la cabeza de imaginarias clases obreras y pueblos indígenas de virtudes excelsas. Nuestros lenines, stalines y hitleres criollos, creen estar ya reeditando a sus paradigmas en versión corregida y aumentada, superando lo hecho por la URSS o la Alemania nazi, señalándole rumbo al destino de la humanidad. ¿No explica esto el tono y contenido de los discursos de los Chávez y Morales en los escenarios internacionales?

Asumimos el anticomunismo, como el antiimperialismo, nos hacemos ecologistas, testigos de Jehová o católicos y hasta islámicos (en los últimos tiempos de cambio). Nos enmascaramos detrás del liberalismo o el neoliberalismo lo mismo que en la democracia, etc. Carentes de criterios para evaluarlos y seleccionarlos para su práctica, los asimilamos sin pasar de las apariencias y la cáscara. Mientras en los hechos vivimos dentro de las pautas definidas por la herencia colonial del saqueo que tiene por instrumento el dominio del estado.

Nada extraño. Son las condiciones que se imponen de hecho sobre una sociedad en curso de transición y asimilación de formas culturales más complejas y sofisticadas. En nuestro caso, partiendo del enrevesado lastre colonial que aún vivimos en cultura y práctica. Estamos en la condición de quienes están en los furgones de cola, en vagones sin ventanas. Imposibilitados de ver nuestra propia realidad, obnuvilados por las consgnas que la han suplantado. De hecho, las ideas e intereses de los que dominan el escenario internacional nos llevan y traen de los pelos de izquierda a derecha, de arriba para abajo y de vuelta para arriba y a lo que fuere. Cosas que Guillermo Lora explicaría, en su simplificador y profético estilo: es que llegamos tarde al sistema capitalista.


La democracia bajo el fuego de la guerra populista

Ahora, una vez más, la frágil democracia latinoamericana está bajo el embate de la tormenta populista de cuño marxista leninista presentado bajo apariencias indigenistas, nacionalistas, de "liberación antiimperialista" y hasta de defensa ecológica. Cuyos líderes están ya embalados en transitar la última fase de su revolución, antes de que cambien las condiciones de la economía mundial que les han dado acceso a ingente riqueza de libre disposición, y de que las gentes se den cuenta de sus reales propósitos y lo absurdo y fatídico de su proyecto.

De hecho, los castristas, bolivarianos y masistas han estado afanados en derruir el enclenque armazón democrático de nuestros países, en los últimos diez años. Vean sólo la destrucción de nuestro Tribunal Constitucional y el desmantelamiento del sistema judicial y su sometimiento al partido de gobierno. Así como el asedio y hostigamiento constante a la prensa. La campaña de nuestro presidente contra el gobierno del Perú. La destrucción del aparato productivo exportador de bienes no tradicionales. El apoyo de Hugo Chávez a las FARC. Sus periódicas ofensivas contra Colombia. La descarada concentración del poder estatal en sus manos pasando por encima de toda forma democrática. Sin perder de vista las alianzas con el islamismo y toda fuerza "antiimperialista" o "antiglobalización" del tipo que fuere, etc. Al parecer, los jinetes del apocalipsis se están viendo en vísperas del Armagedon.

Sin embargo, su afán por ahogar la institucionalidad democrática es comprensible, si se lo enfoca como condición necesaria para la revolución socialista. Puesto que el sistema, en teoría como en práctica, se ha mostrado del todo incompatible con la democracia. Bien saben sus líderes e ideólogos que no habrá revolución socialista ni nada parecido mientras quede un saldo de democracia en nuestros pueblos. De ahí su agresividad y constancia por liquidar todo lo que huela a democracia, derecho y libertad, así como su desprecio por la razón y la ley.

Guerra de baja intensidad, guerra mediática de degradación moral, golpe de estado a plazos o demolición combo en mano de la institucionalidad democrática. Son expresiones que pueden caracterizar el método de liquidación de la democracia que han puesto en práctica los líderes del totalitario modelo que llaman Socialismo del Siglo XXI.

La democracia latinoamericana está al borde del colapso, hasta la OEA, a la cabeza del acomodaticio Insulza, ha entrado en el baile de la traición a los principios inscritos en su carta constitutiva. La situación no puede ser menos que preocupante.


Guerra a la guerra

Es en este escenario que se da el golpe de estado militar civil de Honduras.. Como un atentado a la democracia que, paradójicamente, sale en defensa de la democracia. Al ponerle coto a las remozadas ambiciones del presidente, depuesto, que al parecer vio una excelente oportunidad de seguir medrando oligárquicamente del poder poniéndose al servicio de Hugo Chávez. Traicionando la democracia y la Constitución que le dio el poder para seguir el libreto chavista hacia el totalitarismo: 1º ley para habilitar su reelección a la presidencia, y luego, 2º la reforma constitucional que le permita concentrar el poder en sus manos. Una tortuosa senda de ruindad que los bolivianos estamos viviendo bajo la conducción de Evo Morales.


No son las armas las que matan sino las ideas

Por detrás y determinantemente están los paquetes ideológicos determinando quiénes son los amigos, quienes los enemigos, el grado de enemistad de por medio, el lugar de uno en el entramado del conflicto, la estrategia de la lucha y hasta el color de la realidad.

La democracia en Honduras ha tenido que recurrir a las armas para defenderse, y es de lamentar. Pero, más aún, que los líderes de los grandes países democráticos se obstinen en abandonar el terreno ideológico de las luchas políticas, a merced de lo que quisieran hacer las fuerzas antidemocráticas y retrógradas, aprovechando de las libertades que brinda la misma democracia, en contra de ella. Cuando lo racional y adecuado sería buscar y encontrar a los reaccionarios y retrógradas en el terreno ideológico. En el mismo caldo donde han proliferado. Para rebatirlos, poniendo en evidencia su miseria intelectual y moral ante los ojos de la opinión pública. Se ahorraría el uso de las armas y el saldo de muerte que conlleva este modo de hacer las cosas.

Pero es más, no será posible derrotar al populismo sólo por este medio. Como no será suficiente, copiarle el método de la compra de conciencias. Lo fundamental es... fundamental. Y está en las ideas y valores políticos hechos carne en la conciencia de las masas.

No será difícil, enrostrarle al populismo marxista los sufrimientos que le ha generado a la humanidad ni su absurda pretensión de ciencia. Los hechos están ahí. Como no será difícil demostrar la superioridad de la democracia ante la dictadura ni la de la economía libre ante la economía colectivizada bajo planificación central. Sólo hace falta que los líderes del mundo tomen mayor conciencia de sus responsabilidades y estimen un poco más la forma de vida y los principios que han dado a sus países la grandeza de la que hacen gala.


La democracia se ha de imponer

Creemos que el pueblo hondureño sabrá reestablecer la democracia. Que los líderes del golpe militar civil sabrán ponerle plazos a sus funciones en el poder, para llamar a elecciones libres, luego de arrinconar ideológicamente al populismo.

QUIEN TE DECLARA SU ENEMIGO, ES TU ENEMIGO

jueves, 25 de junio de 2009

Una relación complicada

Estados Unidos y América Latina: nueva etapa de una relación complicada (ARI)
Carlos Malamud
ARI 97/2009 - 05/06/2009

Tema: La V Cumbre de las Américas ha servido para que las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos volvieran a estar en la agenda*.

Resumen: La V Cumbre de las Américas ha servido para que las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos volvieran a estar en la agenda. Sin embargo, todavía es pronto para saber cuál es el rumbo que éstas van a tomar. Del lado estadounidense, el presidente Obama planteó la posibilidad de construir una relación con América Latina en vez de para América Latina. Del lado latinoamericano los distintos gobiernos han hecho depender el futuro de la relación de la solución previa de la cuestión cubana, como si fueran incapaces de tener propuestas positivas, y propositivas, con las cuales relacionarse con Washington.

Análisis: Las semanas previas a la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca y las primeras de su Administración se han caracterizado, en lo relativo a América Latina, por numerosas especulaciones sobre el rumbo de la agenda latinoamericana. Ésta ha estado marcada por el pesado lastre de la herencia George W. Bush, visible no sólo en el deterioro de la imagen de Estados Unidos en América Latina, sino también en el estado complicado de algunas agendas bilaterales. Por el contrario, durante el mes de marzo hemos visto una gran ofensiva diplomática (con viajes y reuniones varias) y algunos anuncios importantes, teóricamente en preparación de la V Cumbre de las Américas a celebrar a mediados de abril en Trinidad y Tobago. El encuentro entre todos los mandatarios hemisféricos confirmó el sesgo que la Administración Obama está dispuesta a dar a las relaciones con América Latina. La Cumbre no sólo mostró el liderazgo que está dispuesto a ejercer el nuevo inquilino de la Casa Blanca, pese a algunas contestaciones, sino también la nueva realidad que se vive en América Latina. También sirvió para permitir que la cordura y la sensatez retornaran a estas reuniones.

El relevo en Washington ha generado grandes expectativas de cambio en la política hemisférica, que podrían dar paso a la frustración si no se producen avances notables. Más allá de lo atinado de algunos análisis sobre las principales características de la gestión de Obama, lo interesante del asunto es que buena parte de lo dicho gira en torno al sesgo que le dará la nueva Administración a la relación hemisférica, pero poco se decía sobre lo qué quería América Latina de Estados Unidos.

Esta realidad viene a confirmar el carácter asimétrico de la relación, tanto por el "imperialismo" de Washington, como también por la responsabilidad latinoamericana. De ahí que en las siguientes páginas me centre en los temas que primarán en la relación hemisférica y en el previsible comportamiento de los distintos actores. Tras analizar el problema cubano como un referente central de las relaciones hemisféricas actuales, se abordarán aquellas cuestiones que permiten explicar el peso que tiene América Latina en la política exterior de Estados Unidos y en qué se sostiene la relación hemisférica, para concluir con las líneas maestras de la política de Washington hacia la región.

El caso de Cuba es paradigmático al haberse convertido, como muestran las recientes Cumbres celebradas en Brasil en diciembre de 2008, en la vara de medir con la cual muchos gobiernos regionales quieren condicionar su relación con Estados Unidos. El triunfo de Obama provocó grandes esperanzas sobre una posible normalización de las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana, después de muchos años de mano dura, política tan estéril como la que prima el diálogo con el régimen castrista. Así se flexibilizaron los controles a los viajes de los cubano-americanos a Cuba y la cantidad de dinero que podían gastar. También se habló de cambios en el exilio de Miami y en una tendencia más favorable al diálogo, favorecida por un triunfo de Obama sin deudas electorales con la Florida.

De no mediar una respuesta positiva de Cuba a estas señales, el recorrido de los cambios será limitado. Como todas las relaciones, ésta depende de las conductas de ambas partes, aunque en este caso sólo se ve lo que hace o deja de hacer Estados Unidos. De Cuba sabemos menos, dada la opacidad de su gestión gubernamental, como el deseo manifestado por Raúl Castro de mantener un diálogo sin condiciones, pero poco más. Ésta es una postura irreal si no se acompaña con medidas que respondan a lo actuado por el otro. Los cambios en el gabinete y la salida de Felipe Pérez Roque y Carlos Lage sólo han introducido mayor incertidumbre.

La incorporación de Cuba al Grupo de Río y las manifestaciones de los presidentes latinoamericanos favorables a su reingreso a la Organización de Estados Americanos (OEA) tampoco son suficientes para impulsar el diálogo. Tampoco lo son las ambiguas propuestas de Raúl Castro ni las reconvenciones de su hermano Fidel al presidente de Estados Unidos. De todos modos, el tema se ha discutido ampliamente en la V Cumbre de las Américas y en sus momentos previos, bien formalmente, siguiendo la estela de lo tratado por Lula y Obama en Washington, o informalmente y al margen de la agenda. Quizá porque no pudo montar su Cumbre paralela, como hizo en Mar del Plata, Hugo Chávez convocó una Cumbre extraordinaria del ALBA un día antes de la reunión de Trinidad. Al pertenecer Cuba al ALBA, en Venezuela se debatió la estrategia que se seguiría en Trinidad, que por los resultados obtenidos no fue demasiado exitosa. Chávez había manifestado que llevaría el tema cubano a la Cumbre: "La artillería nuestra se está preparando, va a haber buena artillería" señaló, para preguntarse luego: "¿Con qué moral voy a ir yo a una cumbre en la que estén Estados Unidos y Canadá, pero no Cuba?" La respuesta, quizá, se pueda encontrar en su regalo a Obama: Las venas abiertas de América Latina.

¿Cuánto importa América Latina en Estados Unidos?

Mucho se ha escrito sobre el papel secundario de América Latina en la agenda internacional de Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11-S, aunque bastante menos sobre el significado de lo que supuso Estados Unidos para América Latina. En estos años hemos escuchado de forma reiterada a altos responsables políticos latinoamericanos declarándose afortunados porque Estados Unidos parecía mirar hacia otro lado. Sin embargo, cuando llega el momento de la verdad todos son lamentos ante la adversidad. Esto ha ocurrido recientemente con Bolivia que, junto a Venezuela, está llevando una política de mayor confrontación con Estados Unidos (expulsión del embajador y otros funcionarios de la embajada en La Paz, expulsión de la DEA y USAID, etc.). Pero cuando Evo Morales vio como se cerraban los mercados de Estados Unidos puso el grito en el cielo. Tras la suspensión de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas (ATPDEA en sus siglas en inglés), su gobierno hizo todo lo posible para mantener abiertos los mercados.

Al ser América Latina una zona poco conflictiva y con una presencia menor del terrorismo internacional, la Administración Bush miró hacia otras zonas, donde estaban sus prioridades, tanto de seguridad nacional como económicas. La interpretación del Departamento de Estado era otra. Según Thomas Shannon, Subsecretario para Asuntos Hemisféricos desde 2005 y todavía en el cargo, el presidente Bush hizo múltiples viajes a la región, prueba de su interés por ella. La gestión inicial del gobierno de Obama sobre América Latina está marcada por una cierta continuidad en la superficie, comenzando por la presencia de Shannon, muy valorado en América Latina, especialmente en Brasil. Su permanencia en los primeros meses de la Administración demócrata se debe tanto al deseo de contar con un equipo engrasado de cara a Trinidad, como a querer evitar cualquier improvisación en temas delicados. Pese a estas señales de continuidad comienzan a insinuarse algunos movimientos de mayor calado, que se analizan más abajo. Todo indica a que se introducirán algunos cambios, aunque sólo sean de estilo, en la relación con América Latina. A esto se agregarán algunos temas de impacto, como el cierre de la prisión de Guantánamo o algunas medidas vinculadas al narcotráfico.

A fines de mayo de 2008, durante la campaña electoral, Barack Obama pronunció un discurso en Miami donde estableció algunas de sus prioridades latinoamericanas. Algo implícito en el texto es la promesa de Obama de enfrentarse a América Latina y sus problemas con un enfoque no tradicional, diferente del clásico que llevaba a articular las relaciones hemisféricas de arriba abajo. Sin embargo, insistió en la vieja idea del liderazgo americano, un concepto que, por paternalista, no cae del todo bien en el resto del hemisferio.

Para ver cuánto importa América Latina en la agenda norteamericana habría que considerar cuáles son las principales prioridades globales del gobierno, incluyendo algunas cuestiones de orden interno. Entre las más importantes, destacan la crisis económica y financiera y el creciente déficit público, la situación en Irak y Afghanistán, vinculada al conflicto del Medio Oriente y al proyecto iraní de construcción del arma atómica, las relaciones con Rusia y China y las cuestiones de seguridad energética. Aún considerando que los temas no se agotan aquí, está claro que los aquí mencionados se imponen en la agenda de un modo categórico y están por encima de otros que más pueden interesar a los latinoamericanos.

Por eso es importante preguntarse por el lugar de América Latina en la agenda exterior de Estados Unidos y, a la vez, indagar en torno a una cuestión previa: ¿existe América Latina?, ¿existe una política hemisférica global de Estados Unidos o, por el contrario, estamos frente a distintas políticas bilaterales que enfrentan las transformaciones producidas en la región en los últimos años? Hay una serie de elementos centrales en la relación y en la agenda hemisférica, que recuerdan la necesidad de estrechar unos vínculos de gran calado histórico. Entre ellos están el narcotráfico, la seguridad energética, el comercio y las inversiones, el futuro de la OEA, los movimientos migratorios y las remesas. A estos se agregan ciertas relaciones bilaterales que, por distintos motivos, tienen un significado más especial que el resto para las distintas instancias de la Administración: México, Cuba, Colombia, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Brasil ha adquirido un valor destacado para el gobierno de Obama, como se ha visto en el reciente encuentro presidencial.

El 30% del petróleo que importa Estados Unidos viene de América Latina. Debido a cuestiones geográficas, logísticas y de costes, es la región de donde más crudo se importa, incluyendo el Medio Oriente, al extremo que cinco de los 15 principales países proveedores[1] son México (3º), Venezuela (4º), Brasil (9º), Colombia (11º) y Ecuador (12º). Venezuela ocupa un lugar central, pese a la agresividad, al menos verbal, del presidente Chávez. Resulta paradójico que buena parte de los dólares con los que se sostiene el régimen, y le permite implementar sus políticas internas e internacionales, proviene de Estados Unidos. Esta situación no termina de agradar a Washington y ya se está negociando con Brasil para que aumente sus exportaciones cuando sus importantes yacimientos submarinos (presal), ubicados frente a las costas de los estados de Rio de Janeiro y Sao Paulo, especialmente los campos Tupi y Carioca, comiencen a producir, lo que se calcula podrá ocurrir en siete u ocho años.

Brasil tiene enormes ventajas frente a Venezuela. Tanto su gobierno como su sistema político son más fiables que la constelación bolivariana, y lo mismo ocurre con la seguridad jurídica y el cumplimiento de los contratos. Por otra parte, de momento Brasil está al margen de la disciplina de la OPEP. Dadas las características de la política exterior brasileña, y de la independencia que gusta mostrar frente a lo que considera los poderes fácticos internacionales, no sería de extrañar que no se integrara a ese club. Recordemos que todavía permanece al margen de la OCDE.

Las relaciones comerciales, económicas y financieras son de gran importancia en ambas direcciones. En muchos países de la región la Inversión Extranjera Directa (IED) de Estados Unidos sigue siendo relevante, pese al avance de la IED europea, especialmente española. El conjunto de la IED recibida por América Latina superó por primera vez en 2007 los 100.000 millones de dólares, de ellos un 30% de origen estadounidense. Si bien la IED de Estados Unidos en América Latina fue menor en 2003-2007 que en 1998-2002, ésta sigue siendo relevante. Tres de los mayores socios comerciales de Estados Unidos son latinoamericanos: México, Venezuela y Brasil. En 2006 el comercio con esos tres países rondó los 500.000 millones de dólares. En 2007 el comercio de Estados Unidos con América Latina fue de 560.000 millones de dólares. En 2006, según cifras de la CEPAL, de las 20 mayores empresas transnacionales no financieras presentes en América Latina, nueve eran de capital estadounidense.

A esto se agrega la no errónea percepción latinoamericana de que esta crisis es importada de Estados Unidos. El "efecto jazz", del que habló Cristina Kirchner en la Asamblea General de Naciones Unidas. Pese a la creencia inicial, la crisis no afectaría a la región (el famoso "desacople"), hoy sabemos que su impacto va a ser brutal, no sólo en las exportaciones de bienes primarios, sino también en ingresos fiscales e incremento del paro y la pobreza. Más allá de la vocación de diversificar mercados, y del peso creciente de las exportaciones a los países asiáticos, comenzando por China e India, todavía hay una gran dependencia del mercado norteamericano. Y todos los gobiernos saben, comenzando por los más antinorteamericanos, que para salir de la crisis es necesario que Estados Unidos lo haga primero.

Las migraciones son un tema cada vez más importante en la agenda hemisférica, aunque con el paso del tiempo el fenómeno va adquiriendo relevancia en ambas direcciones. Las migraciones tienen repercusiones económicas, políticas, culturales y lingüísticas. En Estados Unidos hay unos 40 millones de "hispanos", algo más del 14% de la población norteamericana. Por eso, el español se emplea cada vez más en las campañas electorales y se da mayor atención a la presencia hispana en los distintos niveles del gobierno y el Parlamento. En la elección presidencial de 2008 dos de cada tres votos hispanos fueron para Obama, aunque esto no contempla la diversidad de las distintas colonias de hispanos, ni las diferencias regionales ni la forma en que se vota en elecciones locales o estatales.

En sentido inverso se observa una presencia creciente de jubilados de Estados Unidos en México, Costa Rica y Panamá. La búsqueda de buen clima, un coste de vida más reducido y el acceso a una sanidad más barata son las principales motivaciones. En la última década del siglo XX el número de ciudadanos norteamericanos residentes en México aumentó un 17%, mientras que en Panamá fue del 136%. De resolverse algunas cuestiones pendientes sobre la validez del seguro médico de esas personas en estos, u otros, países de destino el movimiento sería más importante.

Las remesas de los emigrantes latinoamericanos presentes en Estados Unidos son otra cuestión de gran trascendencia, aunque a lo largo de 2008, como consecuencia de la crisis económica y financiera, éstas hayan descendido un poco. En 2006 América Latina recibió 68.000 millones de dólares por este concepto, 42.000 millones (más del 60%) se originaron en Estados Unidos, que se redujeron a 66.500 millones en 2007. Para algunos países latinoamericanos las remesas representan más del 10% del PIB, como Guatemala (10,1%), Nicaragua (14,9%) o El Salvador (18,2%). En Honduras son casi el 25%. En los últimos meses, la contracción de las remesas ha sido superior al 5% y se esperan resultados aún peores.

La política latinoamericana de Obama

El futuro de las relaciones con América Latina está marcado por importantes desafíos internacionales vinculados a la inseguridad ciudadana y el narcotráfico, a las relaciones comerciales, a la desigualdad social y a la debilidad institucional. Si bien ya se han adoptado algunas medidas en relación con la política hemisférica todavía es pronto para trazar las líneas maestras de la gestión de Administración Obama aunque es cada vez más visible la importancia que se le está dando al tema. Ya se van conociendo algunos nombres del equipo hemisférico, comenzando por Shannon, aunque aún no se sabe si permanecerá en el cargo. En caso de ser reemplazado, Arturo Valenzuela es uno de los mejor colocados para sucederle. Dan Restrepo, que durante la campaña se ocupó de América Latina, ha sido nombrado en el Consejo de Seguridad, Nancy Lee es la nueva subsecretaria adjunta para el Hemisferio Occidental en el Tesoro y Frank Mora, de origen cubano y muy moderado, fue designado para ocuparse de la región en el Pentágono. Durante la campaña presidencial, Obama insinuó en algunas ocasiones que restablecería la figura del "Enviado especial de la Casa Blanca para América Latina". Si bien el presidente ya ha nombrado a varios enviados especiales para otras partes del mundo, mostrando su interés por dotar a la diplomacia de un protagonismo mayor que en el pasado, todavía no se ha concretado nada en este campo.

Si bien la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha ido poniendo sobre la mesa ciertos puntos esenciales de lo que será su política sobre la región, especialmente en relación a los países más conflictivos (Venezuela, Bolivia, Nicaragua), sobre la mayoría de los puntos de la agenda aún no hay propuestas claras. Sin embargo, sus viajes a México, Haití y República Dominicana han ido desbrozando algo más el terreno. Como se preveía, también Obama puso de relieve en Trinidad algunas claves relacionadas con temas polémicos (Cuba, Venezuela, narcotráfico, migraciones, política comercial y migratoria, seguridad energética, promoción de la democracia), aunque sin dar demasiadas precisiones. Pese a ello, en la reunión entre Obama y Lula, en Washington, se abordaron algunas de las cuestiones más espinosas.

En los primeros meses de gestión el énfasis ha sido puesto en la preparación de la Cumbre. Y no sólo por la Administración, sino también por algunos think tanks de Estados Unidos[2]. En el mes previo a la Cumbre, y con el objeto de preparar su contenido y garantizar el desarrollo de algunos puntos, ha habido una verdadera ofensiva diplomática de los más altos representantes del gobierno. El presidente Obama recibió a Lula en la Casa Blanca, el vicepresidente Joe Biden viajó a Chile y Costa Rica. En Chile asistió a Cumbre de Líderes Progresistas, 27 y el 28 de marzo, donde se vio con Michelle Bachelet, Lula, Tabaré Vázquez y Cristina Kirchner. Por su parte, Hillary Clinton y Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional, visitaron a Felipe Calderón a finales de marzo para hablar de la "nueva política" hacia México en el tema de la lucha contra el narcotráfico, que se complementaría con el despliegue de algunos efectivos de Estados Unidos en la frontera.

También el Congreso se ha implicado en el tema, a tal punto que la presidenta del Congreso lamentó la reducción de fondos para la Iniciativa Mérida y anunció el envío de una comisión parlamentaria encabezada por los presidentes de los comités de Inteligencia, de Servicios Armados y de Asuntos Exteriores. Obama, que había recibido a Calderón en Washington antes de su toma de posesión viajó a México en el marco de su presencia en la Cumbre de las Américas. Se trata de otra señal de la importancia que su Administración le está dando al tráfico de estupefacientes.

El narcotráfico y otras formas del crimen organizado se han convertido en una seria amenaza para la gobernabilidad de determinados países de la región. Hasta ahora, Estados Unidos había estado más pendiente del terrorismo internacional, en lo que a su seguridad nacional se refiere, que de fenómenos de este tipo. Sin embargo, la guerra abierta contra el narcotráfico que ha declarado el presidente Felipe Calderón, y que se extiende más allá de la frontera sur de Estados Unidos, está irrumpiendo con fuerza en su propio territorio. Ya no es sólo cuestión de que los precursores para la droga y las potentes y modernas armas con que se abastecen los grupos de sicarios vengan de Estados Unidos, o que su sistema bancario sirva para lavar el dinero de los carteles, sino de que empieza a haber víctimas propias y cada vez más los estados del Sur (Arizona, California, Nuevo México, Tejas) se están convirtiendo en campos de batalla de la guerra entre los distintos grupos. De ahí que el escaso recorrido del intento de satanizar a México convirtiéndolo en "estado fallido", cosa que no es.

A la vista de estas visitas habrá que ver cuánto se implicará el gobierno de Obama en un combate que ya no puede seguir viendo desde la barrera. Por eso es importante ver hacía dónde evolucionará la Iniciativa Mérida, cómo también qué política se seguirá en América Central y la región andina. América Central es cada vez más un terreno a conquistar para los carteles de la droga y esta situación se une a un panorama geopolítico cada vez más complicado. Nicaragua y Honduras se han vinculado al ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) y están en la órbita del chavismo. En El Salvador el triunfo de Mauricio Funes ha abierto una gran cantidad de incógnitas acerca de hacia dónde evolucionará el equilibrio regional.

La región andina sigue siendo la mayor zona de producción de coca, aunque el interés de la DEA ha disminuido en tanto la mayor parte de lo producido en la región se destina a Europa. Al igual que en el caso centroamericano aquí también encontramos importantes variaciones nacionales. Bolivia, que aspira a la legalización de la hoja de coca y no persigue el sobrecultivo (recuérdese el origen de Evo Morales como líder cocalero), ha expulsado a la DEA de su territorio. Ecuador va a cerrar la base de Manta, utilizada por Estados Unidos para monitorizar el tráfico de estupefacientes y perseguir el narcotráfico. Venezuela hace rato que no coopera. Por el contrario, la relación con Perú, con quien recientemente se ha firmado un Tratado de Libre Comercio (TLC) es intensa y no hablemos de Colombia. También habrá que ver que futuro tienen las polémicas declaraciones del vicepresidente Francisco Santos, quien señaló que el Plan Colombia es parte del pasado. Si bien la plana mayor del gobierno Uribe las criticó, es posible que en Washington haya otras lecturas y a medio plazo veamos como se podrán producirse cambios importantes en este terreno.

En medio de la crisis, los llamados contra el proteccionismo se hicieron más evidentes. Brasil fue uno de los primeros en protestar cuando se insinuó una política de "compre americano" (buy american) por el Congreso americano. Esto se vinculó con un lugar común muy extendido en América Latina: los gobiernos demócratas son más proteccionistas que los republicanos. El tema comercial es importante en la agenda y no sólo porque están pendientes de ratificación por el Congreso los TLC con Colombia y Panamá, sino también algunas otras cuestiones de peso, como el futuro de la Ronda de Doha. Despejados algunos temores iniciales que hablaban de un intento de modificar el TLCAN (TLC de América del Norte), quedan por resolverse las cuestiones más polémicas de los tratados pendientes y de momento no hay señales terminantes.

Más allá de las cuestiones generales ya mencionadas, el énfasis de la política hemisférica se pondrá en las agendas bilaterales. Habrá algunas que cuenten más que otras, como México, Brasil, Colombia, Venezuela, Bolivia y Cuba. Entre las ausencias más destacadas se podría mencionar a Argentina. La presidenta Kirchner sólo recibió una llamada protocolaria de Obama antes de verlo en la reunión del G-20 en Londres. Esta situación revela la intrascendencia creciente de algunos países de la región, encerrados en su caparazón como consecuencia de políticas crecientemente aislacionistas.

En este sentido habrá que ver cómo se manejan las relaciones con los gobiernos de "izquierda", aunque lo más probable sea un tratamiento matizado, caso a caso, según las distintas realidades nacionales. La cálida recepción otorgada a Lula y la llamada personal de Obama al presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, felicitándolo y ofreciéndole un encuentro durante la Cumbre de Trinidad, son la señal de que habrá tratos diferenciados en función de los mensajes emitidos. Por el contrario, Venezuela y Bolivia son los mejores ejemplos de una relación diferente.

Por distintas cuestiones, el gobierno de Obama ha decidido hacer pasar, en gran medida, sus relaciones con América Latina a través de México y Brasil, y no sólo porque ambos están en el G-20. La relación bilateral entre Estados Unidos y México es muy especial, como ya se ha visto. Básicamente gira en torno a cuestiones de gran envergadura: narcotráfico, inmigración (se habla de casi 10 millones de inmigrantes ilegales mexicanos en Estados Unidos) y ciertos problemas laborales y medioambientales vinculados con el TLCAN.

El encuentro con Lula sirvió para anunciar el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales con Brasil, que podría plantearse sobre nuevas bases de colaboración, aunque según algunos análisis es posible que más allá de la "química" presidencial no se pasara de lo simbólico[3]. Lula debía elegir entre presentar la agenda bilateral o la regional y optó por esta última. Al presentarse como líder regional y mantener la reunión en el ámbito de lo general ni preparó la Cumbre de Trinidad ni la reunión del G-20 en Londres, y dejó de lado algunas cuestiones importantes de la relación bilateral. Sin embargo, Lula se fue de Washington con la vitola de ser el primer presidente latinoamericano que se reunió con Obama y con su compromiso de una pronta visita a Brasil para trabajar en proyectos conjuntos de I + D en energías renovables.

La relación bilateral pasa por un momento importante, que viene desde la época de Bush. Los intercambios comerciales alcanzan los 54.000 millones de dólares: 26.000 millones de exportaciones a Brasil y 28.000 millones de importaciones. Sin embargo, hay temas pendientes, como el arancel de 54 centavos de dólar por galón de etanol brasileño importado en Estados Unidos, algo difícil de resolver en la actual coyuntura, y la Ronda de Doha. De haber optado por promocionar los intereses brasileños, Lula podía haber ofrecido un tratamiento preferencial en la venta del petróleo a cambio de disminuir el arancel del etanol y mejores condiciones de acceso al mercado norteamericano para el acero, el zumo de naranja y el algodón brasileños.

Conclusiones: ¿Cuán nueva va a ser la política de la Administración Obama hacia América Latina? Mucho se habla de esto y se insiste en un tratamiento no paternalista del problema, lo que en si mismo es bueno. Sin embargo, ya en las dos presidencias de Bush, e inclusive antes, se había optado por una política de no ingerencia, o de menor ingerencia, en la región, lo que no significaba el abandono de la misma. De este modo se puede ver el gran contraste de lo actuado en la última década del siglo XX y la primera del XXI con las de 1960 y 1970. Mientras las últimas se caracterizaron por el respaldo dado a las dictaduras militares, en las primeras se mostró la prescindencia frente al llamado "giro a la izquierda".

Esta es la línea de acción frente a los importantes cambios políticos que se están produciendo en la región. Ahora bien, estos mismos cambios están mostrando la existencia de fuertes contradicciones entre los países, cuando no un aumento de la conflictividad bilateral, lo que hace cada vez más difícil seguir contando con una política global hemisférica. Estados Unidos era, con España, de los pocos países en tener una política para el conjunto de la región. En este sentido asistiremos a una potenciación de las relaciones bilaterales, cada una de ellas con su propia agenda. También, y por motivos diferentes, se priorizará la relación con las dos grandes potencias regionales, México y Brasil.

Probablemente, como se ha visto en la Cumbre de Trinidad y Tobago, el perfil del nuevo presidente de Estados Unidos permita un mayor lugar para el diálogo en la resolución de algunos conflictos antiguos y no tan antiguos, como los de Cuba y Venezuela. Pero, para que el diálogo avance es necesario un mayor compromiso de las contrapartes y, sobre todo, una mayor clarificación de los gobiernos latinoamericanos de lo que esperan del gobierno de Washington. En líneas generales esto sigue siendo una tarea pendiente y dificulta avanzar en la búsqueda de soluciones compartidas para problemas comunes.

Carlos Malamud
Investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América de la UNED

miércoles, 17 de junio de 2009

Dinero en vez de ideas e ideales

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

El Presidente Morales y su grupo de gobierno están más convencidos que nunca de que pueden y son capaces de consolidar en este país - en el corazón mismo del Continente - un régimen, político y económico, de esencia social comunitaria bajo la hegemonía de la clase originaria – campesina aimara quechua.

La historia reciente, desde comienzos del siglo pasado hasta los tiempos que corren, parece no darles la razón ante hechos económicos, políticos y geopolíticos incontrovertibles.

Brasil, una potencia mundial emergente, difícilmente soportaría un régimen de esta naturaleza en un país con el que comparte 3.000 km de frontera y cuando están en plena construcción las gigantescas hidroeléctricas en la Bolivia Amazónica mediante el aprovechamiento de las aguas del Río Madera.

Esa, tal vez, una de las razones para haber acogido en calidad de refugiados a una centena de ciudadanos pandinos perseguidos por la "democracia evista".

La ruptura "de facto" con el Perú no tiene sustentabilidad histórica ni económica pues son países afectados por el imperio inglés a través de las oligarquias transandinas agredidos militarmente durante la guerra del Pacifico y la anexión de territorios como Arica y el litoral boliviano.

Pretender borrar por decreto un siglo de amistad y cooperación binacional es un absurdo político y geopolítico pues llevarse bien con los vecinos es un principio elemental y universal más aún cuando Bolivia y Perú comparten tradición histórico-cultural.

¿Qué proyecto más complementario en el campo de la industria turística que la majestuosidad del Lago Sagrado Titikaka , la Puerta del Sol de Tiahuanacu y el mítico Machupichu del Perú?

Contando además con la actualidad permanente de la reivindicación marítima para un pueblo y país -Bolivia -enclaustrado detrás de sus montañas.

La democracia del Presidente Morales y su grupo gobernante echan por la borda la dimensión histórica de una hermandad republicana tras de una utopía que a estas alturas parece serlo más que nunca.

"Que sepan todos que de la resistencia pasamos a la rebelión y de la rebelión a la revolución" fue la proclama oficial del Presidente Morales al congreso indígena Continental de Puno.

Pretender hacer de Bolivia un foco insurreccional, en tiempos de globalización y de procesos de integración, es una "locura" cuando la geografía, la historia y el destino señalan a este país como síntesis geográfica y democrática.

El intento del Vicepresidente Garcia Linera, fallido hasta hoy, de establecer en Bolivia un modo de producción basado en la comunidad campesina como en la China de Mao de los años 50 ya fue rechazado por los campesinos de Yapacaní.

No permitieron la titulación colectiva de sus parcelas.

La estrategia de reemplazar por dinero las ideas y los ideales de toda una generación por una agresiva política oficial de prebendalismo, corrupción y persecución a demócratas y autonomistas ha empezando a hacer aguas por todas partes.

sábado, 9 de mayo de 2009

ORIGENES DE LOS REALES MOVIMIENTOS SOCIALES

Alberto Careaga Tapia
albertocareagatapia@ymail.com

El surgimiento de los movimientos sociales latinoamericanos, es el producto de una combinación de elementos culturales, estructurales e individuales. El origen son los profundos cambios en el sistema capitalista mundial y en los socialismos del este europeo, teniendo un fuerte impacto en América Latina al cerrar el ciclo de las dictaduras del cono sur y abrir pasó a los ajustes y transformaciones que le impuso el denominado "Consenso de Washington" en los noventa. Varios movimientos latinoamericanos, surgen en respuesta al deterioro de las condiciones de vida, de amplios sectores de la población, así como la globalización, la corrupción, narcotráfico, terrorismo, autoritarismo etc. En los últimos treinta años, Esos cambios en las estructuras de poder en diversos países permitieron que estos movimientos adquirieran fuerza y acrecentaran su poder de convocatoria y movilización, Igualmente la pérdida de legitimidad y confianza de algunas de las instituciones democráticas, (particularmente partidos políticos) esto, contribuyó de manera importante a la vigorización de la sociedad civil y la formación de movimientos sociales.

En la segunda parte de los años noventa América Latina, aparece atravesada por diferentes movimientos sociales de significación nacional, México el levantamiento zapatista en la selva Lacandona en 1994 indígenas y campesinos en contra del libre comercio con Estados Unidos; Ecuador el CONAIE en 1996 y en 2000 culminan con la caída del gobierno; Argentina los trabajadores desocupados desencadenaron en la renuncia del gobierno a finales de 2001;Brasil las iniciativas de ocupaciones de tierras masivas de carácter nacional, por el Movimiento Sin Tierra (MST); Paraguay campesinos movilizados logro la caída del presidente Cubas Grau; Perú intensas protestas sociales (los Frentes Cívicos regionales) marcaron el fin de Fujimori, en nuestro medio la "Guerra del Agua" en Cochabamba y el movimiento cocalero en el Chapare permitió alcanzar liderazgos y presencia parlamentaria y finalmente la elección de su líder como presidente. En los años ochenta, consolidado ya la democracia en casi todos los países de América latina, se inició una etapa de profundización de la aplicación de políticas económicas, Muchas de ellas con impacto negativo en importantes grupos de las poblaciones. Al mismo tiempo, los sistemas políticos estaban dirigidos a la inestabilidad y creciente fragilidad, reflejada en indicadores de insatisfacción con la democracia; desconfianza en los partidos y los parlamentos.

Los movimientos sociales, se han expresado en los escenarios de forma muy diversa. Algunos, convertidos en movimientos políticos, llegando directamente al poder e institucionalizar sus proyectos de acción política. Otros, contrarias a las fuerzas políticas tradicionales desafiando abiertamente la institucionalidad democrática. Por último, algunos han pactado con estas mismas fuerzas y los términos de esas alianzas de gobierno han resultado efímeros e ineficaces. La cuestión clave consiste en saber si la mayor presencia de los movimientos como actores políticos se debe considerar como un desafío, a la vieja democracia representativa, o como una oportunidad real para ventilar y consolidar los avances democráticos ya conseguidos a través de una nueva ola de democratización alternativa.

jueves, 7 de mayo de 2009

Las enseñanzas de Panamá en las urnas

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

Ricardo Martinelli, un empresario multimillonario de éxito en cadenas de supermercado, inversiones en la banca y en la agricultura fue electo, el tres de mayo pasado, por mayoría abrumadora del 62% de votos como nuevo presidente de Panamá.

Sorprende que la oposición centro-conservadora de Panamá haya derrotado de manera tan contundente a la Sra. Balbina Herrera candidata oficialista, expresión de la corriente socialista continental que impulsa desde Caracas el Presidente Hugo Chávez.

Cuando en Bolivia se estigmatiza al empresariado nacional, se lo persigue, se lo aparta del proceso de cambio acusándolo de supuestos delitos, la decisión soberana del pueblo panameño demostró que ser "millonario" no es delito cuando la acumulación económica se produce en el marco del respeto a la Ley y sobre la base del esfuerzo, la creatividad y el talento.

La experiencia panameña demuestra una vez más, contraviniendo las posiciones ideológicas radicales y dogmáticas, que el pueblo soberano no es de derecha ni de izquierda "per se", sino que cada proceso nacional tiene una especificidad histórica que vá más allá del intento de instalar hegemonías de clara tendencia autoritaria.

Es el caso de Panamá.

Un pueblo que padeció hasta diciembre de 1977 la presencia de un enclave colonial, fruto de la política imperialista de Teodore Roosevelt que instigó desde Estados Unidos el año 1903 la secesión de Colombia para construir el Canal, obra indispensable a su proceso de expansión en tanto que potencia mundial emergente.

Los líderes del nuevo país firmaron bajo presión un acuerdo leonino para construir y luego explotar comercialmente la impresionante obra de ingeniería de 81 km; la vía fluvial interoceánica más importante del continente.

Tuvieron que transcurrir 74 años de ignominia hasta que Omar Torrijos Herrera, militar nacionalista y patriota, logró la suscripción de los Tratados Torrijos - Carter luego de una larga lucha del pueblo panameño y de su juventud estudiantil.

El Gobierno de Martín Torrijos, actual presidente e hijo del Gral. nacionalista, hizo aprobar mediante referéndum la ampliación del canal a un costo estimado de 5.250 millones de dólares que aumentará el trasiego de la vía interoceánica de 2.400 contenedores a 10.000.

El canal es la vida económica de Panamá.

Martinelli, formado en USA e interlocutor válido ante la gran potencia, era la opción adecuada frente la Sra. Herrera que obtuvo el 37% de votos y en cuyo Proyecto de esencia socialista, rondaba la sombra del caudillo de Venezuela, enemigo acérrimo de Estados Unidos y propugnador del final y la muerte del sistema capitalista. Esta mujer panameña de clase media-popular asumió con dignidad toda la responsabilidad de la derrota electoral y reconoció el triunfo del magnate.

Toda una lección para los dogmáticos de América Latina y de manera especial para la cúpula del poder del Palacio Quemado.