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lunes, 28 de septiembre de 2009

RE: A SANGRE FRIA

Fabian Restivo
unfotografo@hotmail.com

Señor Alejo Cespedes:

Leyendo su columna, coligo que el titulo hace referencia a la temperatura de su sangre a la hora de escribirla. Permítame responderle a la primera parte de su columna, y al cierre de la misma. Lo separaré de esa forma, porque lo que esta en el medio abreva en la literatura fantastica y no poseo yo la imaginación para leer ese genero y mucho menos la capacidad para analizarla. Espero entienda y disculpe usted mis limitaciones.

Cominenza usted diciendo "Ni los excesos de la GESTAPO". Supongo que usted cree y acepta que el Furer, apenas se excedió. Pensaba poner un poco de orden y asesino a unas 5 millones de personas…digamos que el exceso fue que no pudo contener el primer envión, por eso primero (para ver si se le pasaba) creo los campos de concentración…y bueno…ya sabemos como es eso, quería tomarse un vino y se tomo cinco. Un exceso.

Luego habla usted con una soltura asombrosa de la EMA ( ESMA, en realidad, Escuela de Mecanica de la Armada). Déjeme decirle algo: fui parte de la CONADEP, guiada por Ernesto Sabato. 30000 desaparecidos, torturados, asesinados, no es una atrocidad que pueda compararse con nada y mucho menos ponerla como ejemplo de algo que es aceptable, comparándolo con el suceso de Las Americas. Ni comparándolo ni en si mismo. A menos que se sea un asesino o un cómplice, que es lo mismo. Y lo mismo puedo decir de los secuestros y asesinatos de Estadio Nacional, de Chile.

Realmente, la liviandad irrespetuosa de sus ejemplos ( o la aceptación orgullosa de ellos) me deja la preocupación permanente que tuve cuando se dictó la ley de amnistía en Argentina y uno sabia que su torturador o un asesino de estos podía cruzarse conmigo en la calle.

Sobre la ultima línea de su columna. Anduve buscando el periodismo investigativo al que hace referencia. Y no lo encontré.

jueves, 27 de agosto de 2009

La náusea

Puka Reyesvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es

¡Qué Semana la que concluye! Todavía estoy anonadado por los dos hechos que la marcaron.

Por un lado, el insólito comunicado del Poder Electoral advirtiendo al Ejecutivo que si YPFB no invierte cierta cantidad de recursos, inhabilitaría al presidente Morales como candidato a la primera magistratura. ¡Habrase visto tal grosería! pero, ¿quién se ha creído el presidente del órgano electoral para amenazar con represalias al gobierno si éste no satisface sus designios en materia energética? Es que no se puede aceptar semejante intromisión en asuntos que no le competen. La Corte debería limitarse a atender sus propios asuntos, como el registro biométrico, y hacerlos lo mejor posible, y no andar fijando metas de desarrollo económico.

Por otro lado, y con una desfachatez semejante sino mayor, el Poder Judicial ha conminado también al Ejecutivo a romper relaciones con Perú so pena de atenerse a las consecuencias que, entre otras, podrían ser la destitución de la ministra de Justicia y la no autorización para la compra de un satélite.

¿Verdad, estimado(a) lector(a), que puesto de esta manera ambos improbables casos serían absolutamente nauseabundos además de disparatados?

Entonces, ¿por qué son posibles actos análogos cometidos por el Poder Ejecutivo respecto de otros poderes? O, dicho de forma menos elegante, ¿qué carajos tiene que hacer el Ejecutivo en materia propias de otros órganos? ¿qué entiende el Gobierno por separación de poderes? Todo parece llevar inexorablemente a una respuesta: la dictadura ha vuelto, esta vez arropada en trapos de democrática apariencia.

Magistrados de la ya precaria Corte Suprema van a ser procesados porque no se han sometido a los dictados gubernamentales y han emitido resoluciones soberanas en uso de su independencia.

El Ejecutivo ha iniciado también, al conjuro del propio tirano, una embestida sobre el Poder Electoral. Lo ha amenazado con que si no llega a registrar cuatro millones de electores en el padrón biométrico, que se olvide del asunto porque el gobierno repondrá el padrón putrefacto -eso de "mixto" es puro eufemismo-.

El presidente del órgano ha salido por sus fueros indicando que el padrón biométrico reflejará la cantidad de electores vivos. En efecto, lo esencial no es que sean mas o menos de 4 millones, sino que éstos sean efectivamente existentes.

El último acto electoral -Referéndum sobre la CPE, enero de 2009- se realizó con un padrón de 3 891 316 nombres y se contabilizaron 3 511 699 votos válidos. El anterior presidente de la CNE admitió que dicho padrón estaba contaminado en un 30%.

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domingo, 12 de julio de 2009

Arce Gómez

Jenny Ybarnegaray Ortiz
jenny_ybar@yahoo.com

En la madrugada del 9 de julio, Arce Gómez, llegó a Bolivia después de purgar dos tercios de la pena impuesta por un tribunal norteamericano por delitos de narcotráfico. Debo admitir, una cosa buena hizo Paz Zamora, mandar al reo al país del norte, porque, como sabemos, la justicia boliviana no logra que la ciudadanía se sienta protegida por ella, trátese de asuntos cotidianos o de delitos de lesa humanidad, nuestra justicia obra en el teatro del absurdo.

Ahora, el reo recluido en Chonchocoro chantajea ¿acaso se podía esperar otra cosa de esta bestia? La bestia no se arrepiente, diecisiete años de cárcel no fueron suficientes para que reflexionase, para que se arrepintiese de sus crímenes, para que surgiese de su torpe cerebro una brizna de humanidad. Está enfermo ¿merece compasión? ¿Es que acaso él tuvo un mínimo gesto de compasión por quienes mandó a asesinar, recluir, torturar y exiliar? Su abogado comenta que "en su celda no entra un rayo de sol", que tramitará ante el Régimen Penitenciario que se le asigne una celda "más cálida", cuando en los sótanos donde mandó a recluir sin juicio ni sentencia a cientos de bolivianos no entraba un rayo de sol, una frazada, un solo signo de esperanza; pero, la bestia "exige sus derechos" ¡vaya cinismo!

Él sabe que está protegido por las leyes que jamás respetó, sabe que no le aplicarán "picana" o "submarino", no le introducirán objetos en sus "partes pudientes" ni agujas debajo sus uñas, no le golpearán hasta producirle hemorragias internas ni le obligarán a sumergir su asqueroso rostro en estiércol de caballo para que confiese dónde están los restos de los asesinados desaparecidos durante el régimen de terror que sembró cuando él fungía como máximo jefe de la represión, por eso recurre al chantaje y su abogado lo secunda, su "estrategia de defensa" es la extorción porque no cabe en la bestia otro recurso más expedito que éste.

Su compadre García Meza, en otra celda de la misma cárcel, "no sabe, no responde"; él sí sabe, pero amenaza que no hablará si no anulan el juicio que lo condenó a la pena máxima, juicio al que no se presentó porque no tenía argumento para defenderse de las acusaciones que pesaban sobre él. El abogado de oficio, ahora, espera conocer el expediente para buscar "errores procedimentales", con el propósito de "anular obrados". ¿Será que las escuelas de derecho en este país se empeñan en enseñar a sus estudiantes a cometer "errores procedimentales"?, porque no hay juicio que no los tenga, ni criminal que no se ampare en ellos.

Si su imagen de "hombre acabado" provocará lástima en alguien, no se deje engañar, ese hombre no merece lástima ni perdón, porque que él obró en "su sano juicio" y no tuvo compasión alguna. Cegado por el odio mandó a ejecutar sin juicio alguno: el 17 de julio de 1980 a Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega; el 4 de agosto de 1980 a pobladores y pobladoras de la mina Caracoles, Olimpia de Sánchez, Francisco Choque, Rufino Apaza, Julio Hueso, Quintín Colque, Ignacio Miranda, Pedro Choque, Rufino Chambi, entre otras y otros; el 15 de enero de 1981 a los dirigentes en clandestinidad del MIR Jorge Baldivieso, Gonzalo Barrón, Artemio Camargo, Arcíl Menacho, José Luís Suárez Guzmán, Ricardo Navarro Mogro, José Luis Reyes y Ramiro Velasco; y la lista de sus víctimas sigue y suma .

La bestia está en Chochocoro ¡enhorabuena!, si de su apariencia humana surgiere por un momento una señal de humanidad, si tuviere aún la facultad de sentir, si fuere capaz de pedir perdón, de señalar las tumbas de los desaparecidos, pudiese redimirse ante los ojos de la sociedad boliviana, de lo contrario ¡que se pudra! Debemos de estar alertas, ojala que a ningún magistrado, a ninguna magistrada, se le ocurra caer en el chantaje de este hombre que merece su condena, al igual que muchos otros que todavía se solazan de su buena fortuna y caminan por las calles amenazantes, como si no debieran nada a nadie.

miércoles, 17 de junio de 2009

DICTADURA..¿ESPANTA O AMANSA?

Jorge Landívar Roca
jlandivarr@gmail.com

¿Estamos los bolivianos en ciernes de un régimen dictatorial? Muchos ciudadanos convencidos de ello, se preguntan si es posible contener el torbellino del totalitarismo en Bolivia y si contra él se puede librar una batalla victoriosa sin provocar derramamiento de sangre, es decir con el menor costo posible de vidas y sufrimientos. Otros, cuidadosos de manifestar sus ansias de libertad y su odio por la dictadura, aseguran que se trata de un hecho consumado y resignados afirman estar demasiado atemorizados para siquiera pensar en una resistencia popular. Ellos mismos asumen su sufrimiento sin objetivo y su futuro sin esperanza; aunque son concientes que cualquier intento que empiece por el desarrollo de un pensamiento, así como la planificación dirigida a defender sus derechos, resulta más útil que no hacer nada.

En América Latina, en este último tiempo, ha surgido una importante tendencia hacia una mayor inclusión social. Con este argumento, varios gobiernos han elaborado interesadamente discursos de 'cambio' exacerbando aspectos raciales y exaltando doctrinas encasilladas en extremismos superados y hoy gobiernan experimentando formas inéditas de dictadura.

La estrategia para implantar un régimen totalitario no es nueva, curiosamente se repite. El fascismo, nazismo y comunismo, todos sin excepción, utilizaron justificativos como el de luchar por la liberación y los oprimidos. Logrado el poder, inculcaron insistentemente al ciudadano sumisión al gobernante y al entorno que detentaba autoridad. Luego, deliberadamente debilitaron las instituciones públicas, políticas, sociales y hasta religiosas, a las que rápidamente sojuzgaron o reemplazaron por otras nuevas, hasta someterlas. Con este objeto, el ciudadano fue aterrorizado hasta hacerlo temeroso de trabajar en grupo en la defensa de la vida y sus derechos; sembraron desconfianza de los unos en los otros, y en algunos casos, lograron persuadirlos para que se conviertan en funcionales al régimen. Así el partido en función de gobierno pudo dominar la sociedad.

Se sabe que cada dictadura, deja tras de si una larga secuela de muerte y destrucción. Lo estamos viviendo. La lucha en defensa de la democracia, nunca fue tarea fácil, tuvo siempre sus complicaciones, riesgos y costos. De allí la necesidad de formular estrategias que puedan incrementar su poder efectivo y reducir el costo social.

Lo importante, en todo caso, es tener un pueblo desafiante y movilizado. Se han visto dictaduras lucir firmemente afianzadas, amenazantes e inexpugnables, que no pudieron soportar el embate de una ciudadanía unida y organizada. Para ello tampoco fue necesaria una resistencia de carácter violenta. Algunos pueblos han iniciado esta tarea poniendo al descubierto ante la comunidad mundial la naturaleza brutal de estos regímenes represivos, generalmente encubiertos por grandes campañas mediáticas que muy ingeniosamente saben ejecutar. Estamos a tiempo.